Keiko Fujimori, la perseverante heredera que destinó su vida a ser presidenta de Perú
Lima, 26 jul (EFE).- Keiko Fujimori, la hija y heredera política del expresidente Alberto Fujimori (1990-2000), será la presidenta de Perú tras ganar las elecciones en su cuarto intento, un objetivo al que destinó su vida con una estoica paciencia y perseverancia propia de sus raíces japonesas, sin desistir pese a sufrir tres derrotas en segunda vuelta, enemistarse con su hermano y pasar casi año y medio en la cárcel.
A sus 51 años, Fujimori alcanzará el sillón presidencial que ocupó su difunto padre, un lugar que le fue negado en las tres elecciones anteriores donde perdió contra Ollanta Humala (2011), Pedro Pablo Kuczynski (2016) y Pedro Castillo (2021), las últimas dos por una diferencia de apenas 40.000 votos.
Contra Castillo, incluso denunció sin pruebas consistentes un supuesto fraude en su contra y trató sin éxito de revertir los resultados a su favor.
Tras ganar por menos de 50.000 a Roberto Sánchez, que competía en representación del encarcelado expresidente Castillo, el fujimorismo volverá al Gobierno para reivindicar y emular la figura de su líder, casi veintiséis años después de que este dimitiese por fax desde Japón por un gigantesco escándalo de corrupción junto a su mano derecha Vladimiro Montesinos.
Primera mujer electa presidenta en Perú
Fujimori, ahora convertida en la primera mujer en ser elegida presidenta en Perú por votación directa, vio su vida cambiar por completo a los 16 años cuando en 1990 su padre, un profesor de la universidad nacional agraria, daba la sorpresa al ganar las elecciones al escritor Mario Vargas Llosa.
Estudió Administración de Empresas en Estados Unidos y en 1994, con solo 19 años, irrumpió en la política al convertirse en la 'primera dama' más joven en la historia de América, tras el divorcio de sus padres.
Se mantuvo al lado de su padre como su fiel escudera hasta su dimisión, y luego regresó a estudiar a EE.UU., donde conoció al estadounidense Mark Vito, con quien se casó y tuvo dos hijas, Kyara y Kaori, actualmente de 18 y 16 años, respectivamente.
En 2005 retornó a Perú, y al año siguiente fue la congresista más votada, en momentos donde su padre había sido capturado en Chile, desde donde posteriormente sería extraditado y condenado a 25 años de cárcel por delitos de lesa humanidad y corrupción.
Cisma familiar y cárcel
Keiko, de valores conservadores y convicciones católicas, asumió las riendas del fujimorismo rodeada de la vieja guardia de su padre e inició el camino que le llevó a perder tres veces seguidas la Presidencia en segunda vuelta.
En ese periplo se enemistó con Kenji Fujimori, el menor de sus tres hermanos, cuando este buscó un acuerdo con el entonces presidente Kuczynski para indultar a su padre mientras ella buscaba destituir al mandatario.
Su peor momento llegó al pasar casi año y medio en prisión preventiva mientras la Fiscalía la investigaba por supuesto lavado de dinero en la financiación irregular de sus campañas electorales, al haber ocultado las donaciones de empresas como la brasileña Odebrecht.
Fujimorismo 2.0
A diferencia de los anteriores comicios, Fujimori llegó a estas elecciones sin su padre, fallecido en septiembre de 2024 tras hacerse efectivo el indulto; sin su marido, del que se divorció en 2022; y librada, gracias a una sentencia del Tribunal Constitucional, del juicio por lavado de dinero.
Terminó ganando con una propuesta de "orden" y "mano dura" y la promesa de enfrentar al crimen organizado, principal preocupación de los peruanos, como su padre lo hizo con el terrorismo de Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA).
Sus detractores le acusan de ser la culpable de la inestabilidad que ha tenido Perú, con ocho presidentes en diez años, en una sucesión de destituciones desde el Parlamento que el fujimorismo apoyó en su mayoría, pero ella rechaza las acusaciones de que haya gobernado y dirigido gobiernos desde la sombra del Legislativo. EFE
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