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La Bóveda de Svalbard, el mayor banco mundial de semillas, Premio Princesa de Cooperación

La Bóveda de Svalbard, el mayor banco mundial de semillas, Premio Princesa de Cooperación

Oviedo (España), 20 may (EFE).- La Bóveda Global de Semillas de Svalbard (Noruega), un depósito subterráneo que alberga cerca del Polo Norte más de 1,3 millones de semillas de 6.500 especies de todo el mundo para salvaguardar la biodiversidad de plantas que contribuyen a la alimentación de todo el planeta, obtuvo este miércoles en España el Premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional 2026.

En un momento en el que cada vez se cultivan menos especies de plantas y en el que se han perdido miles de variedades, este proyecto liderado por Noruega se hizo merecedor de este galardón por ser un "modelo de multilateralismo eficaz" que reúne la colaboración de numerosos países, instituciones científicas y organizaciones internacionales en torno al objetivo común de "garantizar la base genética de los sistemas alimentarios".

Según recoge el acta del jurado, que otorgó este premio por unanimidad de sus quince miembros, también debe valorarse "la cooperación silenciosa de esta infraestructura crítica y estratégica como legado para las generaciones futuras".

Inaugurado en 2008, este almacén subterráneo fue construido por el Gobierno noruego en la isla de Spitsbergen, en el archipiélago de Svalbard, a prueba de terremotos, bombas, erupciones volcánicas o cualquier otro desastre, por lo que popularmente es conocida como la cámara 'del fin del mundo' o 'Arca de Noé' de las semillas.

La Bóveda Global -gestionada por una asociación entre el Gobierno noruego, el Fondo Mundial para la Diversidad de Cultivos y el Banco Genético Nórdico- tiene capacidad para almacenar 4,5 millones de muestras de semillas y hasta la fecha ha recibido más de 1,38 millones de muestras de 6.536 especies.

A ello han contribuido de forma voluntaria 132 instituciones y gobiernos, lo que refleja el alcance global de esta iniciativa, que forma parte del sistema internacional para la conservación de los recursos fitogenéticos bajo el liderazgo de la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

La utilidad del mayor banco de semillas del mundo, se vio por primera vez en 2015, cuando el Centro Internacional de Investigación Agraria en Áreas Desérticas, situado en Siria, perdió la mayoría de las 150.000 muestras de cereales, alimentos y piensos de cien países por culpa de la guerra y tuvo que recurrir a las que había depositado en la Bóveda Global para poder replicarlas de nuevo.

La bóveda

Situada a 130 metros sobre el nivel del mar, para que no acabe bajo el agua en el caso de que todas las masas de hielo del planeta se derritiesen, esta instalación subterránea cuenta con más de mil metros cuadrados repartidos en tres plantas que se mantienen en un ambiente controlado, a 18 grados bajo cero.

En caso de un fallo eléctrico, las muestras podrían conservarse durante cientos de años gracias al permafrost ártico (capa permanentemente helada) del exterior, que actúa como refrigerante natural y permite mantener la bóveda por debajo de los cero grados.

No obstante, los efectos del cambio climático empezaron a notarse también en el Ártico, lo que llevó a invertir en la mejora de las instalaciones, en previsión de un clima más cálido.

El almacenamiento de las semillas, en su mayoría variedades de arroz, trigo y cebada, se realiza de forma gratuita y la propiedad de estas se mantiene en manos del depositante que es el único que puede solicitar su devolución.

Estados Unidos, Alemania, Canadá y Países Bajos son los países que hicieron más aportaciones a este centro, en el que España también depositó distintas variedades de semillas, las últimas de ellas de olivos.

Ejemplo de cooperación

Tras el fallo del galardón, cuarto en fallarse en esta edición entre los ocho que anualmente concede la Fundación Princesa de Asturias, el ministro de Agricultura y Alimentación de Noruega, Nils Kristen Sandtrøe, en un comentario enviado a EFE señaló que "este premio constituye un importante reconocimiento a la cooperación internacional e intergubernamental que ha hecho posible todo esto" en menos de dos décadas.

Para el presidente del jurado, el jurista y exministro Gustavo Suárez-Pertierra, en este premio se encontró un "ejemplo clarísimo" de cooperación internacional, ya que no solo colaboran países, sino que también lo hacen instituciones privadas y públicas y organizaciones de carácter internacional que trabajan en pro de la seguridad alimentaria, el desarrollo de los pueblos y el futuro de la humanidad.

Para el secretario general del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) España, Juan Carlos del Olmo, que formó parte del jurado, este reconocimiento supone "una apuesta por el futuro, el multilateralismo y el medioambiente" ante el impacto del cambio climático o posibles conflictos provocados por el hombre.

El premio de Cooperación Internacional, junto al resto de los ocho galardones que anualmente concede la Fundación Princesa de Asturias, se entregará, como es tradicional, el mes de octubre en una solemne ceremonia presidida por los reyes de España en el Teatro Campoamor de Oviedo, acompañados por la princesa Leonor y la infanta Sofía. EFE

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