La Cinemateca francesa celebra a Marilyn Monroe en su centenario: actriz más allá del mito
Nerea González
París, 7 abr (EFE).- Con su fugaz carrera cargada de mitos, títulos icónicos y portadas de revista, nadie encarnó el ideal de estrella de Hollywood como Marilyn Monroe, pero su talento quedó a menudo opacado por su imagen sexualizada y por los rumores sobre su personalidad, algo contra lo que se rebela la Cinemateca francesa en el centenario de su nacimiento.
Lo hará con la exposición 'Marilyn Monroe: 100 ans!' ('Marilyn Monroe: ¡100 años!'), que se podrá ver en su sede de París desde este miércoles y que repasa, a través de fotografías, documentos, objetos personales, prendas de ropa originales y, sobre todo, de extractos de sus películas, la trayectoria de Norma Jeane Mortenson (Los Ángeles, 1926-1962), el verdadero nombre de la actriz.
"Ella cristaliza muchas cosas de la estrella hollywoodiense", desde la fama planetaria hasta su muerte "prematura" (con solo 36 años, por sobredosis de barbitúricos y en circunstancias que generaron todo tipo de especulaciones), detalló a EFE este martes la comisaria del proyecto, Florence Tissot, durante la presentación a la prensa de la exposición, que estará abierta hasta el 26 de julio.
"Cuando se intenta mostrar una imagen más compleja de ella, a menudo se la reduce a sus problemas emocionales y se habla mucho de ella a través de su vida privada, sus abortos espontáneos, sus divorcios.. A mí me parecía que se merecía más, que su filmografía merecía ser repensada, reflexionada", manifestó esta experta.
Una "estrella" es, de hecho, un "fenómeno más complicado" de lo que se puede pensar "a priori", razonó Tissot, y concretamente sobre el trabajo como intérprete de Monroe pesó mucho lo que otros, a menudo los hombres que poblaron su vida, dijeron de ella.
"En todo lo que hace, es ella misma", decía sobre Monroe el dramaturgo Arthur Miller, que fue su marido; o "sabía exactamente el efecto que tenía sobre los hombres y eso era todo", había contado de ella el realizador Fritz Lang; contribuyendo a engrosar la imagen de que Monroe, a la que la industria encasilló en personajes de 'rubia tonta', ni pensaba ni preparaba sus papeles.
Son ideas que la muestra de la Cinemateca desarma al recordar los matices que Monroe -que empezó a trabajar como modelo para dejar su empleo en una fábrica y fue rápidamente fichada por 20th Century Fox- imprimía a interpretaciones como la 'femme fatale' de 'Niágara' (Henry Hathaway, 1953), el título que hizo explotar su fama cinematográfica.
Monroe ante el relato de los estudios
La exposición destaca también cómo esta figura se enfrentó en los años cincuenta al implacable sistema de estudios hollywoodiense, en el que había desembarcado en plena posguerra.
Con solo 28 años -pero ya convertida en una figura capaz de generar millones de dólares en pocos meses y casada con su segundo marido, la estrella de béisbol Joe DiMaggio- se mudó a Nueva York, creó su propia compañía de producción y continuó formándose en el Actors Studio.
Pero a finales de los cincuenta el discurso sobre ella tiende a presentarla como una personalidad 'borderline' (límite) e indisciplinada, e incluso sus personajes muestran tendencias alcohólicas y destinadas al fracaso.
Más allá de los relatos sobre su psicología, sin embargo, sus últimos papeles -'Some Like It Hot' ('Con faldas y a lo loco'), 'Let's Make Love' ('El multimillonario'), 'The Misfits' ('Vidas rebeldes') y 'Something's Got to Give' ('Alguien tiene que ceder')- son una muestra de su madurez como artista.
"No es una exposición comprometida para hacerle justicia, pero ella encarnó una feminidad hipersexualizada y hay cosas que a la fuerza resuenan mucho con los debates de hoy en día, con los que ha habido después del caso (Harvey) Weinstein, porque es algo que ha conllevado una lectura distinta de la industria holliwoodiense y de la manera en la que ha tratado a las actrices", recalcó Tissot.
La muestra se nutre de fondos de la propia Cinemateca pero también de numerosos prestadores internacionales, como el estadounidense Scott Fortner, considerado el mayor coleccionista privado de objetos de Marilyn Monroe.
"Ella simbolizaba la perseverancia y la fortaleza en un entorno muy difícil y exigente, ya que, en esencia, era un producto o una especie de bien que el estudio consideraba de su propiedad y que podía utilizar como quisiera", contó a EFE Fortner, quien además de a la muestra de París, prestará también objetos para otros homenajes que se van a realizar por el centenario en Estados Unidos, Londres y otros lugares. EFE
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