La "guerra" africana del fútbol, ¿afectará a las relaciones entre Marruecos y Senegal?
Fátima Zohra Bouaziz
Rabat/Dakar, 13 abr (EFE).- Tres meses después de la final de la Copa de África de Naciones (CAN) entre Marruecos y Senegal, la polémica sigue abierta y amenaza con salpicar las históricas relaciones entre ambos países; mientras Rabat insiste en circunscribir el asunto al ámbito deportivo, Dakar considera que trasciende el fútbol.
En la final del 18 de enero en Rabat, Senegal se retiró momentáneamente del campo en protesta por un penalti concedido a Marruecos en los minutos finales. Tras unos minutos, los jugadores senegaleses volvieron al campo, el marroquí Brahim Díaz falló el lanzamiento y, en la prórroga, se impusieron los Leones del Teranga (1-0).
Tras el recurso presentado por Rabat, la Comisión de Apelación de la Confederación Africana de Fútbol (CAF) consideró que, de acuerdo a los artículos 82 y 84 del torneo, Senegal se retiró del partido y dio la victoria a Marruecos por 3-0 en la final.
Continúa la indignación en las redes
Mientras Marruecos celebró la decisión e insistió en que su objetivo "no era cuestionar el rendimiento de los equipos, sino pedir el respeto de las reglas", Senegal denunció "el robo administrativo más descarado y sin precedentes" y el 25 de marzo presentó un recurso ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS), cuyo fallo se espera en julio.
Senegal solicitó una investigación internacional por sospechas de corrupción en la CAF y la selección nacional celebró recientemente en Francia el título pese a su revocación.
Lejos de amainar, la polémica crece. Desde Senegal denuncian un supuesto trato de favor de la CAF a Marruecos e insinúan prácticas de influencia, rechazadas por Rabat, que atribuye la decisión a la aplicación del reglamento y lamenta la difusión de un relato favorable a Senegal.
"Estamos expuestos a una narrativa prosenegalesa saturada de indignación selectiva y emociones desbordadas que rozan el victimismo (...). Aquí, los hechos son las grandes víctimas de este guion", según el medio marroquí Le360.
Las acusaciones de favoritismo centraron parte de las preguntas dirigidas al presidente de la CAF, Patrice Motsepe, durante su reciente visita a Marruecos, tras viajar a Senegal en un gesto interpretado como un intento de rebajar la tensión.
Motsepe pidió dejar de lado la final de la CAN e instó a quienes dispongan de pruebas sobre supuestas prácticas de favoritismo a acudir a la justicia.
Deporte vs política
Más allá del ámbito deportivo, la cuestión es si la polémica puede afectar a las relaciones bilaterales.
Khaled Yaymout, experto marroquí en relaciones internacionales, sostiene que los "ámbitos secundarios", como el fútbol, no deben influir en vínculos "históricos y antiguos" y subraya que la tensión no va a trascender el plano mediático.
"Las relaciones son más amplias que los aspectos secundarios (...) y se han profundizado de manera muy significativa, hasta el punto de que es muy difícil, casi imposible, que Marruecos y Senegal se desvinculen", explica a EFE.
Ambos países mantienen relaciones estratégicas e históricas, así como sólidos vínculos religiosos. Cada año, cientos de peregrinos senegaleses visitan Marruecos para reforzar sus lazos espirituales con la cofradía Tijaniya, fundada en la ciudad de Fez.
Marruecos y Senegal son también socios comerciales, con intercambios superiores a los 300 millones de dólares (255 millones de euros) en el primer semestre de 2025 e inversiones marroquíes en Senegal por unos 450 millones (383 millones), en sectores estratégicos, como banca o telecomunicaciones, según estimaciones oficiales.
No obstante, Cheikh Oumar Aïdara, consultor deportivo internacional senegalés, considera -en declaraciones a EFE- que la tensión "ha calado hondo en los corazones" y no descarta un impacto negativo en distintos ámbitos. A su juicio, para ambos países "será difícil lograr acuerdos económicos sin restricciones" y "complicado para un marroquí vender sus productos en Senegal, y viceversa".
"En teoría, la crisis sigue siendo deportiva, pero en el fondo genera dudas sobre la buena fe de Marruecos, que no solo retuvo a los aficionados senegaleses, sino que además sigue reclamando ilegalmente un trofeo perdido en el terreno de juego", afirma, en referencia a los 18 hinchas senegaleses condenados por la justicia marroquí a penas de hasta un año de prisión por los incidentes de la final. EFE
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