Agencias

La incertidumbre en torno a Ormuz abre la vía a nuevas rutas para la energía del Golfo

La incertidumbre en torno a Ormuz abre la vía a nuevas rutas para la energía del Golfo

Carles Grau Sivera

El Cairo, 18 jun (EFE).- Casi cuatro meses de guerra después, Estados Unidos e Irán han firmado digitalmente el 'Memorando de Entendimiento de Islamabad', que contempla la reapertura del estrecho de Ormuz, por el que circulaba el 20 % del petróleo y gas mundiales y cuyo cierre ha acelerado la búsqueda de alternativas para comercializar este recurso abundante en el golfo Pérsico.

Tras el anuncio de un entendimiento de paz a principios de esta semana entre Washington y Teherán, los precios del crudo se desplomaron y los mercados bursátiles mundiales se recuperaron, pero el tránsito por Ormuz siguió siendo "irregular", según la plataforma de monitoreo marítimo MarineTraffic.

Y es que la incertidumbre sobre el sistema que se impondrá una vez reabierto el estratégico estrecho, bloqueado tanto por Irán como por Estados Unidos, aún deja sobre la mesa varias rutas logísticas alternativas para el petróleo y el gas.

De acuerdo con el texto del pacto, ambas partes disponen ahora de 60 días para negociar un acuerdo definitivo a falta de detalles sobre las condiciones y garantías para transitar por Ormuz.

Una recuperación lenta

Los analistas y centros de investigación estiman que, tras la firma del acuerdo de paz, el tráfico comercial en Ormuz puede tardar varias semanas o incluso meses en recuperar del 30 al 50 % de su nivel previo a la guerra.

Según una publicación de la jefa de Investigación de Divisas y Materias Primas de Commerzbank AG, Thu Lan Nguyen, uno de los factores que determinarán la velocidad de recuperación del tránsito en el estrecho es la remoción de minas marinas.

Este proceso, según la analista, podría alargarse hasta seis meses y, una vez terminado, los flujos se podrían reanudar por completo dos o tres meses después. Es decir, Ormuz no vería una recuperación completa hasta dentro de ocho o nueve meses.

A esto se le deben añadir los daños que ha sufrido la infraestructura energética de los países del golfo Pérsico -los principales productores de crudo mundiales y que dependen en gran medida de Ormuz para las exportaciones- o las reticencias de las navieras a pagar peajes.

Asimismo, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) señaló este martes que la crisis por el bloqueo de Ormuz ha provocado que muchos gobiernos revisen sus estrategias en energía para "no solo mirar a la opción más económica", sino también las más seguras.

Suez se recupera

Una de las vías que más se ha beneficiado del bloqueo de Ormuz ha sido el canal de Suez, que conecta el mar Rojo con el Mediterráneo y ya sufrió un duro golpe tras el inicio de la guerra en la Franja de Gaza en octubre de 2023 cuando los rebeldes hutíes del Yemen atacaron a la navegación comercial que usaba esa ruta.

Según la agencia estatal de estadísticas de Egipto CAPMAS, la vía artificial experimentó un aumento del 28 % del tráfico de petroleros en abril respecto al mismo mes del año anterior, mientras que los cruces en ambas direcciones de otro tipo de embarcaciones también subió un 14 %.

Esto provocó que los ingresos incrementaran en un 27 % y, ante esta tendencia, la Autoridad del Canal de Suez afirmó el martes que la vía está "preparada para recibir a los portacontenedores más grandes y modernos del mundo, dadas sus ventajas estratégicas únicas que contribuyen a garantizar la seguridad de las cadenas de suministro".

Rutas terrestres, oleoductos y nuevos corredores

Uno de los países que más se ha apresurado para buscar rutas alternativas al comercio de crudo es el mayor exportador del mundo, Arabia Saudí, que ha encontrado tres rutas alternativas.

Son el oleoducto Abqaiq-Yanbu, con capacidad para 7 millones de barriles y que conecta con el mar Rojo; un servicio marítimo que conecta la ciudad portuaria de Yeda con Salalah (Omán) y Yibuti, además de con Jordania y Egipto; y corredores terrestres nacionales e internacionales con Turquía.

Emiratos Árabes Unidos (EAU) también cuenta con el oleoducto Habshan-Fujairah, con capacidad de 1,5 millones de barriles diarios y que conecta con el golfo de Omán, aunque queda muy lejos de poder hacer sombra a Ormuz y a su friolera cifra de 20 millones de barriles al día.

Pero fuera de la península Arábiga, países como Irak (el oleoducto Kirkuk-Ceyhan, que conecta con Turquía) y Egipto (el oleoducto Suez-Mediterráneo "SUMED") también proponen rutas alternativas terrestres y marítimas, además de ampliaciones de las existentes.

Además, la que en palabras de la AIE es la crisis energética más grave de la historia, también está reactivando propuestas de la talla del Proyecto Cuatro Mares, que consistiría en la creación de una red de oleoductos y corredores terrestres que conectarían el golfo Pérsico, el mar Caspio, el Mediterráneo y el mar Negro. EFE

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