Roma, 5 may (EFE).- La lluvia, enemiga habitual y amenaza constante del Masters 1000 de Roma, vuelve a situarse en el foco del torneo, que teme posibles retrasos o interrupciones, después de que este martes las pistas amanecieran cubiertas por lonas tras la intensa precipitación caída sobre la ciudad.
La lluvia que azota con frecuencia a la capital italiana en esta época del año provocó numerosas cancelaciones en ediciones anteriores, hasta convertirse en un adversario persistente e imprevisible.
En la presente edición, a un día del inicio del cuadro principal, ya se registraron retrasos en partidos como el del español Daniel Mérida ante el chileno Tomás Barrios, que comenzó con media hora de demora debido a que la organización tuvo que acondicionar la pista tras las precipitaciones, según pudo constatar EFE.
La historia reciente del torneo está marcada por interrupciones, aplazamientos y suspensiones, hasta el punto de que la organización definió en diversas ocasiones esta adversidad como un "verdadero quebradero de cabeza".
Especialmente recordado es el episodio de mayo de 2010, cuando la final entre Rafael Nadal y David Ferrer tuvo que ser suspendida momentáneamente con el marcador igualado en el primer set.
También en 2018, la final entre Nadal y Alexander Zverev fue interrumpida en dos ocasiones por la intensidad de la lluvia, hasta el punto de obligar a cubrir la pista tras apenas un juego reanudado.
Este patrón se repitió en otros años, como en 2014, cuando la lluvia obligó a suspender temporalmente todos los partidos programados en una jornada marcada por la caída del agua de forma persistente.
O en 2023, cuando la final entre Daniil Medvedev y Holger Rune vio retrasado su inicio por la fuerte lluvia, en lo que supuso el séptimo día de alteraciones meteorológicas de esa edición.
La organización reconoció en varias ocasiones que supervisa activamente las condiciones meteorológicas, ya que las circunstancias adversas dificultan el desarrollo normal del juego en la arcilla romana.
Desde este martes y hasta el final del torneo, previsto para el 17 de mayo, los servicios meteorológicos nacionales prevén lluvias varios días, tras un mes de abril que dio tregua en la ciudad, lo que mantiene la preocupación sobre el correcto desarrollo del evento. EFE
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