La OMS enfrenta última semana de negociaciones sobre vacunas y patógenos
Ginebra, 27 Abr 2026 (AFP) -
La OMS inicia este lunes la última semana de negociaciones para acordar un sistema que permita el acceso global a los datos sobre agentes patógenos y productos médicos derivados, una pieza clave para completar el tratado sobre pandemias aprobado el año pasado.
Después de más de tres años de negociaciones, los países de la Organización Mundial de la Salud (OMS) adoptaron en mayo de 2025 un texto para mejorar la coordinación global ante las pandemias tras las carencias observadas durante el covid-19.
Sin embargo, no consiguieron definir un elemento central del tratado: el sistema para compartir de forma rápida e igualitaria los agentes patógenos, sus datos genéticos y los productos de sanidad que se derivan de esta información, como vacunas, tests o tratamientos.
Las negociaciones sobre este sistema llamado PABS continuaron y los países miembros de la OMS, de la que salió Estados Unidos, esperan terminarlas esta semana para adoptar el texto en la asamblea general de la organización en mayo.
Sin embargo, las diferencias entre países ricos y países en desarrollo persisten.
"Los países en desarrollo expresan su desconfianza, temen compartir sus virus sin garantía de acceso igualitario a las vacunas en caso de crisis", dijo la jefa científica de la OMS, Sylvie Briand, a la AFP.
En cambio, "los otros países se preguntan por la motivación y la capacidad de la industria farmacéutica para respaldar un acuerdo mundial sobre pandemias sin garantías de rentabilidad a largo plazo", expuso.
- "Piedra angular" -
Según Jean Karydakis, un diplomático brasileño en Ginebra, sede de la OMS, las divergencias continúan siendo "importantes" aunque los países ricos, en particular la Unión Europea, "se esfuerzan ahora en mostrar flexibilidad".
"Pienso que nos acercamos en algunos puntos", estimó Eirik Bakka, consejero del Ministerio de Relaciones Exteriores de Noruega.
Los países en desarrollo consideran crucial el dispositivo PABS. También el jefe de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, que lo definió como la "piedra angular" del tratado de pandemias.
Existen matices entre las posturas de estos países. Algunas economías en auge como Sudáfrica quieren transferencias de tecnología, pero los países con menos ingresos reclaman el acceso directo a productos sanitarios.
El texto prevé que cada laboratorio que participe voluntariamente en el PABS deberá garantizar a la OMS, en caso de pandemia, "un acceso rápido a un porcentaje del 20% de su producción en tiempo real de vacunas, de tratamientos y de productos de diagnóstico". La mitad deberá hacerse en forma de donación y el resto a un "precio asequible".
Pero los detalles todavía deben definirse, así cómo el acceso a los datos y las herramientas sanitarias no vinculadas a las pandemias.
Adeel Mumtaz Khokhar, diplomático pakistaní en Ginebra, dijo que las negociaciones han sido "bastante difíciles", pero "mantenemos la esperanza".
- Puntos de fricción -
Los países en desarrollo piden compartir los recursos sanitarios y realizar transferencias tecnológicas fuera de las fases de pandemia, mucho menos frecuentes que las epidemias.
K.M. Gopakumar, investigador de la Third World Network en Nueva Delhi, indicó a la AFP que los países en desarrollo también consideran que el acceso de las farmacéuticas a los datos sobre los agentes patógenos "debería inmediatamente dar lugar a compromisos jurídicos de reparto de beneficios".
Los países desarrollados se muestran más reticentes al respecto.
"Durante las epidemias de ébola, las muestras tomadas a pacientes africanos permitieron desarrollar tratamientos" sin garantías de acceso equitativo para las poblaciones afectadas, explicó Olena Zarytska, de Médicos sin Fronteras, a la AFP.
Esto "provocó una disponibilidad limitada en África y la constitución de reservas principalmente en Estados Unidos", añadió.
Los países en desarrollo reclaman, por otra parte, que el acceso a las bases de datos sobre agentes patógenos se realice a través de un sistema de registro y seguimiento de los usuarios.
En cambio, los países desarrollados, "principalmente Alemania, Noruega y Suiza, defienden un acceso anónimo", apuntó Gopakumar.
Más de cien oenegés denunciaron en una carta conjunta a la OMS que el acceso anónimo hace "imposible" rastrear quién usa la información del patógeno, con qué objetivo y si comparte los beneficios derivados.
"En la práctica, esto significa que los recursos genéticos procedentes de países en desarrollo pueden utilizarse, comercializarse y explotarse con total impunidad", denuncia el texto.
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