Agencias

La provincia argentina sin agua pero repleta de glaciares que mide el costo de la minería

La provincia argentina sin agua pero repleta de glaciares que mide el costo de la minería

Villa Media Agua, Argentina, 15 Jun 2026 (AFP) -

El cielo siempre azul de San Juan, en Argentina, ya no se refleja en muchos de sus ríos: la provincia atraviesa una escasez hídrica persistente vinculada al cambio climático, mientras la minería avanza sobre los Andes y sus miles de glaciares.

"La situación es delicada", dice a la AFP Nicolás Yanzón, un productor de uvas, alfalfa y semillas de cebolla en su campo en Villa Media Agua, a 70 kilómetros de la capital provincial.

Por el racionamiento del agua, Yanzón cultiva menos de un tercio de sus tierras, una situación que afecta a todos los productores de esta provincia del oeste argentino.

"Si no arrancamos lo antes que se pueda, es probable que la crisis se acentúe", advierte.

Según un dicho popular, provincias andinas como San Juan son tan áridas que los peces levantan polvaredas cuando pasan por sus ríos. Solo llueve poco más de 100 milímetros al año.

En San Juan, solo el 3% de la tierra es cultivable. Eso le alcanza para ser una de las principales productoras de aceite de oliva, uvas, tomates y pistachos del país.

El agua de riego proviene casi toda de ríos que se alimentan de las nevadas y de los más de 4.000 glaciares de la provincia. Sin embargo, estos se han reducido significativamente y los caudales están en mínimos históricos.

"Estamos en un escenario de escasez permanente", señaló a la AFP el ministro provincial de Producción, Gustavo Fernández.

- "Un caos" -

El ministro estima que "alrededor del 40% del agua que se utiliza en la agricultura podría ahorrarse" con inversión pública en infraestructura y métodos de riego más eficientes.

Pero hay otro problema: San Juan vive un incipiente boom de proyectos mineros que generan expectativas de empleo, pero también despiertan alarma por el uso y el manejo de sus exiguos recursos hídricos.

"Desde el punto de vista ambientalista, esto es un caos", dijo a la AFP el geofísico Silvio Pastore de la Universidad Nacional de San Juan, tras explicar que, en el ciclo hídrico actual, toda el agua de los ríos se destinará a la agricultura. Nada quedará para los diques, ya en niveles mínimos.

En 2000, la ONU proyectó el caudal del río San Juan bajo distintos escenarios de calentamiento. Desde entonces, el peor escenario "fue superado por la realidad", indicó Pastore. El caudal se redujo casi a la mitad respecto del promedio histórico.

Según el experto, esto se debe a la disminución de las nevadas en la cordillera y a que, por el aumento de temperaturas, la nieve pasa directamente del estado sólido al gaseoso.

El fenómeno también afecta a los glaciares: los de hielo descubierto del noroeste argentino se redujeron un 17% en los últimos 10 años, según el Instituto Argentino de Nivología y Glaciología.

- Glaciares discretos -

La mayoría de los glaciares sanjuaninos no son las imponentes paredes blancas de la Patagonia, sino formaciones de hielo cubiertas por sedimentos o rocas mezcladas con detritos, que solo un ojo avezado puede distinguir en la montaña.

Su papel en el sistema hídrico genera debate. Pastore sostuvo que, incluso en los años de mayores sequías, los glaciares "no aportan más del 20%" de los caudales.

Para el glaciólogo Juan Pablo Milana, en cambio, su contribución nunca fue estudiada en profundidad: "El glaciar, cuando no tenés nieve, te entrega dos a tres veces más agua", destacó a la AFP.

Los glaciares estuvieron en el centro del debate este año, cuando el presidente Javier Milei sancionó una modificación a la ley que los protege.

Con la nueva norma, los gobiernos provinciales pueden redefinir las áreas protegidas para ampliar la actividad minera, por ejemplo, de cobre, clave para la transición energética.

La modificación fue impugnada en la Justicia por ambientalistas.

- Límites -

"¿Le harías donar sangre a una persona que está en terapia intensiva?", planteó el abogado y activista ambiental Raúl Orduña.

"Nuestro sistema hídrico está en terapia y hay políticos que no escuchan", dijo a la AFP en su casa en Barreal, en el sur de San Juan. A lo lejos se escucha el río Los Patos, por donde José de San Martín cruzó Los Andes en 1817 para liberar a Chile.

La minería supone un uso de agua mucho menor al de la agricultura, pero ante la escasez persistente, cada volumen cuenta.

Empresas y autoridades aseguran que la actividad se realiza bajo estrictos controles ambientales estrictos. Sin embargo, la desconfianza persiste por heridas abiertas, como el derrame tóxico de una mina de Barrick Gold en 2015.

"El mayor peligro de la minería es la falta de controles", afirmó Milana.

Nicolás Yanzón observa el agua que llega a su viña tras un largo recorrido.

No está en contra de la minería, pero no a cualquier costo: "Si es desarrollo, tiene que ser sostenible, porque si no, no es desarrollo".

tev/lm/mar/ad