La superviviente Bélgica, del abismo a la reacción camino de España
Iñaki Dufour
Redacción deportes, 7 jul (EFE).- Cuando Bélgica bordeaba la eliminación en los dieciseisavos de final, dos goles abajo ante Senegal y anulado por su rival, Rudi García acudió al centrocampista Axel Witsel, le pidió su opinión y la selección incrementó su presión, se liberó de las precauciones defensivas, expresó su ambición y reencontró la pegada ofensiva hacia la reacción, reafirmada con el 1-4 en octavos ante Estados Unidos y camino de los cuartos ante España.
"Me preguntó simplemente por mi sensación. Yo simplemente dije en ese momento que quizá había que salir un poco más, intentar ir a buscarlos precisamente para recuperar el balón un poco más arriba. Y creo que en la segunda parte eso fue lo que hicimos mejor", expuso después Witsel, 37 años, 139 partidos y cuatro Mundiales como internacional con el conjunto belga.
Bélgica ya no se ha bajado de ese espíritu más voraz, menos especulativo, demostrado desde el principio este lunes ante Estados Unidos y Folarin Balogun.
Los sobrepasó por una actitud ofensiva que no había tenido en todo el torneo hasta ahora, cuando fue más receloso de la derrota que atrevido hacia la victoria, hasta el punto de inflexión que supuso verse eliminado antes de aquel empate agónico con Senegal, con dos goles entre el minuto 86 y 89, para sobrevivir a un momento límite y clasificarse después en el minuto 125, en la prórroga y de penalti.
Ha circulado por el borde del adiós al Mundial unas cuantas veces en el torneo. No jugó bien contra Egipto, al que logró nivelar en la primera jornada (1-1), ni ganó a Irán, entre las actuaciones decisivas del portero rival, pero también del suyo propio, Thibaut Courtois, para un 0-0. Y se disputó la clasificación, el primer puesto y el crédito ante su afición y el mundo entero frente a Nueva Zelanda, a la que sí goleó. Era una necesidad. Un 1-5 ante un oponente débil.
Pero ahí tampoco espabiló. Bélgica siguió en un terreno anodino, como si la mera inercia de la calidad de muchos de sus futbolistas, tanta como unas expectativas inasumibles en determinados momentos, le fuera a dar la clasificación en cada compromiso y en los dieciseisavos de final ante Senegal, cuando entendió que el camino, con 80 minutos jugados, era otro completamente diferente al que había propuesto Rudi García al inicio del torneo.
Rectificación, pegada y éxito
Ha rectificado en actitud y planes, incluso ha agitado su once para proponer rendimiento donde antes había nombres. La victoria ante Estados Unidos, más que concluyente en el primer tiempo, le ha dado la razón para el giro experimentado por Bélgica, que sobre todo también ha sido así porque ha mejorado su pegada en ataque, con doce goles en sus últimos tres duelos.
La incógnita ahora es si la aparición de un rival de la envergadura de España, muchos cuerpos por encima de sus anteriores contrincantes, la invitará o no al paso atrás al equipo más rematador del torneo, con 107, y al segundo con más goles, con 13, aunque solo 33 de sus disparos, el 30 por ciento, haya ido con destino entre los tres palos.
Solo ha habido cuatro hombres indiscutibles en cada una de las cinco alineaciones de Rudi García en este Mundial, incluso dos, el central Brandon Mechele y el extremo Leandro Trossard entre diferentes molestias.
El portero Thibaut Courtois y el medio centro y capitán, Youri Tielemans, son los otros dos. El núcleo indudable de Bélgica, del que se cayó Kevin de Bruyne en el último duelo, entre su irregularidad y la dolencia que lo impidió ejercitarse al cien por cien en las tres últimas sesiones.
Dentro del 4-2-3-1 del técnico, a veces también un 4-3-3 o un 4-5-1 dependiendo del momento y la elecciones de las características de sus titulares, también los laterales Timothy Castagne y Maxim de Cuyper pertenecen al once tipo, igual que lo parece ahora el central Nathan Ngoy, que anuló a Folarin Balogun en octavos de final tras cumplir sanción por su expulsión ante Irán, junto a Mechele.
E igual que lo ha sido Charles de Keteleare en la punta, con dos goles ya y pese a la competencia con Romelu Lukaku, mejor como suplente que de inicio tras su compleja campaña de lesiones. Se perdió 44 partidos este curso. Ha marcado tres goles y ha provocado otro siempre que salió desde el banquillo.
Al lado de Tielemans en el medio se habían alternado Amadou Onana, fuera de acción previsiblemente para el resto del Mundial de confirmarse la grave apariencia de su lesión en la rodilla derecha ante Estados Unidos, y Hans Vanaken, con sus 195 centímetros, 33 años y un perfil más ofensivo.
La aparición ahí de Nicolas Raskin, presente en todos los choques pero titular en tan solo dos, tras volver al once ante Estados Unidos, es un plus de energía y llegada para el medio, como demostró en el gol que le entregó a Charles de Keteleare en el 0-1 a Estados Unidos.
La duda reside en parte de la línea de tres medias puntas. Irrebatible Leandro Trossard por un lado u otro, con dos goles y tres asistencias, Rudi García apostó este lunes por Dodi Lukebakio cuando el titular en su cabeza en toda la competición había sido Jeremy Doku, el jugador llamado a marcar las diferencias, pero en un nivel menor en el torneo, sin goles ni asistencias, entre la enfermedad respiratoria que lo mermó al inicio, el viaje a Europa para el nacimiento de su primer hijo y la sustitución con 2-0 en contra frente a Senegal.
Ante Estados Unidos, el extremo del Mánchester City fue suplente, como De Bruyne, aunque en su caso se presupone que influyeron también sus molestias físicas de los últimos días, más allá de su errático torneo. También fue reemplazado cuando Bélgica perdía por 2-0 con Senegal; el inequívoco punto de inflexión que desató la reacción de Bélgica, que tomará este mismo martes rumbo a Los Ángeles. El viernes espera España. EFE
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