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La violencia sexual en los conflictos experimenta un aumento "vertiginoso", alerta la ONU

La violencia sexual en los conflictos experimenta un aumento

Julia García González

Redacción internacional, 18 jun (EFE).- Los casos de violencia sexual en conflictos "han sufrido un aumento vertiginoso de más del 100 % desde 2024", lo que evidencia un panorama "sombrío" con nuevos países -Israel y Rusia- entre los que utilizan la violencia sexual como arma de guerra.

Así lo considera la representante especial de la ONU para violencia sexual en los conflictos, Pramila Patten.

En declaraciones a EFE, denuncia además que los cortes de financiación sin precedentes a la ONU, llevados a cabo principalmente por EEUU, "han impactado de forma severa", con graves repercusiones en países como Afganistán, Mali, Somalia, República Centroafricana, Palestina o Yemen, entre otros.

La representante de la ONU hace esta advertencia en el marco del dieciocho aniversario de la resolución histórica que reconoció la violencia sexual como una táctica de guerra, y del Día Internacional para la Eliminación de la Violencia Sexual en los Conflictos, que se conmemora cada 19 de junio.

Violencia al alza

El informe anual de Naciones Unidas evidencia un panorama "sombrío" en el que "se ha reportado un aumento vertiginoso de más del 100 % en el número de casos de violencia sexual confirmados desde 2024. Más del 90 % de los casos se cometieron contra mujeres y niñas", apunta Patten.

Según el informe, que refleja sólo los casos que la ONU ha podido confirmar de manera directa, el país con más casos reportados es Haití, con 1.863, seguido de República Democrática del Congo, con 1.534 ataques confirmados, y Sudán con 501.

En Yemen la ONU ha documentado 12 casos y, según Linda Al Obahi, de la organización Peace Track Initiative, pese a que la violencia sexual en el país "se ha incrementado", las organizaciones están enfrentando "grandes desafíos y no pueden reportar todos los casos existentes".

Israel y Rusia: la violencia sexual como arma de guerra

La reciente inclusión de Israel y Rusia en la lista de países que utilizan la violencia sexual como arma de guerra se produce después de que, como recuerda la alta representante, ninguno de ellos "tomara ninguna de las medidas preventivas enviadas por el Consejo de Seguridad de la ONU para evitar su presencia en la lista".

En el caso de Israel, la ONU ha documentado un total de 31 casos de violencia sexual por parte de las Fuerzas de Seguridad israelíes a 17 mujeres y niñas palestinas y 14 palestinos, "especialmente en contexto de centros de detención", apunta Patten, que recuerda que los datos son parciales pues "los casos se vieron gravemente obstaculizados por la falta total de acceso de los observadores de la ONU".

Según Huda Abuarqub, defensora de derechos humanos palestina, la violencia sexual contra su comunidad "afecta a todos los niveles: desde descargar la frustración en la comunidad, pasando por la incapacidad para vivir y el suicidio, hasta la delincuencia. Se daña a un ser humano que podría haber sido eficaz en tiempos de genocidio".

"Aunque la mayoría de casos en el mundo son hacia mujeres, en el contexto de la ocupación israelí se ejerce también contra los hombres", asegura Abuarqub.

Por su parte, la ONU ha verificado 310 casos de violencia sexual perpetrados por fuerzas rusas y, sin embargo, este país "no ha dicho ni una palabra desde que recibió la notificación el pasado agosto", señala Patten.

Las víctimas, principales afectadas por los recortes

Los recortes a los que se ha visto sometida la oficina de Patten tienen un impacto directo en las víctimas de violencia sexual en los conflictos. Por ejemplo, en Afganistán "se han cerrado 400 centros de salud y más de 100 centros de atención a la violencia de género", denuncia.

Y en países como República Centroafricana, Mali o Somalia "se están recortando más del 70 % de los refugios de acogida integral y de la prestación de servicios contra la violencia de género", alerta.

"Es extremadamente frustrante ir a misiones sobre el terreno, crear expectativas, ver el sufrimiento de las sobrevivientes y de sus hijos nacidos de una violación, y no poder hacer lo necesario", lamenta Patten.

Además, las mujeres y niñas afectadas por este tipo de violencia "necesitan una atención médica oportuna y accesible, especialmente en materia de salud sexual y reproductiva en un plazo de 72 horas para evitar un embarazo, y eso no es lo que está ocurriendo", denuncia.

La oficina se ha visto "gravemente afectada y se encuentra en un punto de inflexión: o conseguimos la financiación, o nos hundimos", subraya la representante especial de la ONU, que participó a principios de este mes en Madrid en la V Conferencia ministerial de Política Exterior Feminista. EFE

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