Las claves del caso de la IA china Manus tras el veto de Pekín a su venta a Meta
Pekín, 28 abr (EFE).- El veto de Pekín a la venta de la plataforma de inteligencia artificial (IA) Manus a la estadounidense Meta ha abierto una nueva incógnita en el sector tecnológico chino: qué margen real tiene ahora China para detener una operación ya avanzada y qué límites se marcan a la expansión exterior de estas empresas.
Estas son las principales claves del caso Manus, ejemplo de hasta dónde está dispuesto a llegar Pekín para frenar la salida de tecnología que considera sensible:
1. Auge y popularidad
Manus irrumpió en marzo de 2025 con una versión preliminar de su asistente accesible solo por invitación y se convirtió rápidamente en una de las plataformas chinas de inteligencia artificial que más atención atrajeron tras la explosión de DeepSeek en las semanas previas.
Presentado como un agente de IA capaz de ejecutar tareas complejas con menos órdenes que otros 'chatbots', su acceso restringido generó una fuerte demanda y situó a la empresa en el foco del sector tecnológico.
2. Expansión y traslado a Singapur
En julio de 2025, Manus trasladó a Singapur a su personal radicado en China, en línea con una estrategia que ya han seguido otras firmas chinas con ambición global, como Shein, para reducir los riesgos geopolíticos de seguir operando desde el gigante asiático.
Ese tipo de movimientos busca facilitar tanto expansión internacional como la captación de capital extranjero, marcando asimismo una mayor distancia respecto a los reguladores de China y Estados Unidos.
3. Entrada en escena de Meta
A finales de diciembre, Meta anunció la adquisición de Manus por 2.000 millones de dólares, en una operación poco habitual por implicar la compra de una tecnológica china por parte de un gigante estadounidense, en plena rivalidad entre ambas potencias.
Pocos días después, el Ministerio chino de Comercio confirmó que evaluaba e investigaba el encaje de la operación en el marco legal que regula la exportación de tecnología, la transferencia de datos y las fusiones y adquisiciones transfronterizas, aunque la empresa hubiese trasladado ya su sede a Singapur.
4. Viabilidad del bloqueo
Pese al anuncio oficial, no está claro hasta qué punto Pekín podrá revertir en la práctica una operación que ya había avanzado con integración de tecnología, traslado de personal y pagos a inversores.
The Wall Street Journal informó, citando a fuentes conocedoras de la situación, de que Meta se preparaba para tener que deshacer la adquisición y que Pekín ha dado a ambas partes un plazo preliminar de varias semanas para revertirla y restaurar los activos chinos de Manus a su estado original.
Según el diario estadounidense, las autoridades chinas también estudian posibles sanciones si la operación no se rescinde por completo, aunque persisten dudas sobre hasta qué punto puede deshacerse.
5. El veto
Este lunes, el principal planificador económico chino anunció que había "prohibido la inversión extranjera" en Manus y reclamó a las partes implicadas que cancelaran la operación de venta a Meta.
El organismo, principal órgano de planificación económica de China, se limitó a señalar que la decisión se adoptó "con arreglo a las leyes y normativas", sin ofrecer más detalles sobre cómo se ejecutará en la práctica.
6. Aviso a navegantes
La decisión de Pekín podría servir como advertencia a otras tecnológicas chinas con presencia exterior o aspiraciones globales sobre la utilidad de reubicarse en Singapur o en otros lugares para captar capital, cerrar operaciones con grupos extranjeros y escapar del escrutinio chino.
Un abogado citado por el rotativo hongkonés South China Morning Post afirmó que el desenlace "no resultaba sorprendente" porque Pekín ya había dado señales de que pretendía frenar la adquisición de sus empresas emergentes de IA por parte de firmas estadounidenses.
"Este es un caso emblemático, pero aún no ha terminado. Hay más medidas en camino en este caso, algunas de carácter legal, que también afectarán a otros casos similares", señaló ese letrado, que mencionó a otras empresas emergentes chinas de IA con presencia exterior como Moonshot, desarrolladora del modelo Kimi.
7. Precedentes de intervención
El caso recuerda al de Didi, el 'Uber chino', que en 2021 salió a bolsa en Nueva York pese a la aparente oposición de Pekín y fue sometido poco después a una investigación de ciberseguridad.
Aquel episodio terminó con la retirada de Didi de Wall Street en 2022, la prohibición durante casi 18 meses de registrar nuevos usuarios y una multa milmillonaria por vulnerar las leyes de seguridad de datos, en el marco de una ofensiva regulatoria más amplia sobre el sector tecnológico chino, que también alcanzó a otros gigantes digitales como Alibaba. EFE
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