Las Palmas de Gran Canaria (España), 11 jun (EFE).- Tras pasar por las ciudades de Madrid y Barcelona, el papa León XIV llegó este jueves a la tercera y última parada de su visita a España, las islas Canarias, archipiélago del océano Atlántico donde abordó ampliamente uno de los 'leitmovit' de su viaje apostólico: la migración.
El pontífice ofició una misa ante 41.000 personas en el estadio de fútbol de Gran Canaria para poner el broche a una jornada que arrancó en el puerto de Arguineguín, pronunciando un potente discurso sobre migración ante unas 2.000 personas, más de la mitad nacidas en África y en América Latina.
LA FRASE DEL DÍA | "Europa no puede proclamar la dignidad humana y acostumbrarse a que el Mediterráneo y el Atlántico sean cementerios sin lápidas". Es una de las contundentes frases que León XIV pronunció en su primer día en Canarias.
Además del duro mensaje que envió a los gobernantes, el papa se dirigió directamente a los migrantes: "Queridos", les dijo, y se "inclinó" ante su "dignidad".
"No son números ni expedientes. Ustedes son personas. Con una familia y una casa dejada atrás, con sueños que nadie tiene derecho a despreciar", proclamó.
HOY SE HABLÓ DE...| La inmigración fue el gran tema del día en un archipiélago conocido por ser el destino de una de las rutas migratorias más mortíferas, la Ruta Canaria, que separa las islas españolas de la costa occidental de África.
Desde 2014, cuando Naciones Unidas comenzó a llevar la cuenta de las vidas que se cobra el Atlántico en esa travesía, un total de 2.760 personas han muerto en dicha ruta.
La cifra es, sin embargo, una estimación a la baja, al no incluir cientos de naufragios sin supervivientes. Otras fuentes como la organización Caminando Fronteras han documentado 26.466 muertes y desapariciones en precarias embarcaciones (conocidas en España como cayucos o pateras) que intentan llegar a Canarias.
EL DATO | 210 kilómetros. La distancia aproximada que separa la isla de Gran Canaria, donde se encuentra el puerto de Arguineguín, de las costas africanas.
EL ESCENARIO | El puerto de Arguineguín fue el escenario del primer acto de León XIV en Canarias, algo muy simbólico, puesto que ese muelle se convirtió en 2020 en el 'puerto de la vergüenza', porque cerca de 2.300 personas estuvieron durante días hacinadas allí esperando a que las autoridades decidieran si las dejaban acceder y en qué condiciones.
Arguineguín se encuentra en Gran Canaria, una de las siete islas del archipiélago español, también popular destino de turistas europeos.
El fallecido papa Francisco, que comenzó su pontificado en otro símbolo migratorio, la isla italiana de Lampedusa, siempre quiso visitar las Canarias, aunque finalmente no pudo hacerlo. Su sucesor al frente de la Iglesia católica ha cumplido así su deseo inconcluso y ha convertido Canarias en su particular Lampedusa.
LA IMAGEN | En el silencio solemne de los presentes en Arguineguín, dos jóvenes migrantes entregaron al papa una corona de flores que León XIV lanzó al mar.
Después, poco a poco, otros migrantes que perdieron algún familiar en el océano fueron lanzando flores al agua, en un emotivo ritual con el que el pontífice quiso recordar a las miles de personas que han muerto intentado llegar a Europa en los últimos años y ofrecer consuelo a sus familias, muchas de las cuales siguen sin recuperar los cuerpos ni poder realizar ceremonias de despedida que les ayuden a sobrellevar el duelo.
HISTORIAS CON NOMBRE PROPIO | León XIV y todos los reunidos en Arguineguín se estremecieron con el testimonio de una mujer víctima de trata, Ayo, que por motivos de seguridad no estuvo personalmente en el encuentro pero redactó un escrito que fue leído por una voluntaria.
Narró que dejó Nigeria para poder dar una vida mejor a sus dos hijas, pero fue capturada por una mafia.
Cuando llegó el momento de cruzar el mar, vio "cómo las personas que salieron antes ese mismo día murieron ahogadas". Después de ese duro viaje consiguió llegar a España, se quedó embarazada de un traficante, le quitaron el bebé y la obligaron a prostituirse.
"Cuando la policía detuvo a quienes me tenían presa, por fin pude tenerlo conmigo", continuó la voluntaria, que no pudo contener el llanto durante la lectura.
LA ANÉCDOTA | La leyenda envuelve al Cristo del Telde, que ha presidido el altar de la misa multitudinaria que ofició el papa en Las Palmas.
Es una talla realizada por los indios tarascos de México que llegó a las Canarias "de forma milagrosa" en el siglo XVI, según la tradición oral.
El barco que la transportaba naufragó y unos esclavos utilizaron el Cristo como balsa para salvarse, que fue visto por un pastor de la zona que recuperó la talla confeccionada con pasta de millo (maíz), cañas y papel, una técnica americana milenaria. EFE
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