Los corales de aguas profundas desaparecieron durante mil años en Galápagos
Redacción Ciencia, 20 abr (EFE).- Los corales de aguas profundas en las Galápagos desaparecieron más de mil años, un evento ocurrido hace unos 5.000 y que estaría relacionado con el fenómeno climático global conocido como El Niño-Oscilación del Sur (ENOS).
Un estudio liderado por la Universidad de Bristol (Reino Unido) y que publica PNAS analizó más de 900 fósiles de corales pétreos de aguas profundas recogidos a profundidades de hasta 1.000 metros y los resultados indican que esos ecosistemas podrían ser más vulnerables al cambio climático de lo que se pensaba.
Los investigadores reconstruyeron una historia de 117.000 años de los ecosistemas de corales de aguas profundas en la región de Galápagos, uno de los registros más detallados de este tipo.
El estudio reveló que esos ecosistemas sufrieron una perturbación notable hace unos 5.000 años, cuando los corales desaparecieron de los registros durante más de un milenio.
El equipo encontró "sorprendente" que los hábitats de coral resistieran los drásticos cambios climáticos de la última desglaciación, "pero que entraran en declive durante el clima del Holoceno, considerado, en general, más estable", dijo a EFE el autor principal del texto, Joseph Stewart, de la Universidad de Bristol.
Sin embargo, "cuando tenemos en cuenta lo que estaba ocurriendo en el Pacífico tropical en aquella época, en particular los cambios en los patrones del ENOS, el momento y la duración de la pérdida de corales resultan más comprensibles", agregó.
El ENOS se caracteriza por la fluctuación de las temperaturas oceánicas en el Pacífico ecuatorial y por la aparición de cambios en las condiciones atmosféricas. Es un único fenómeno climático, pero sus características son diferente si se trata de El Niño o de La Niña.
El primero causa aguas inusualmente cálidas; la segunda genera un enfriamiento a gran escala de la superficie del océano en la misma región.
La desaparición de los corales coincidió con una fase prolongada de La Niña, cuando una circulación oceánica más intensa llevó aguas profundas y ricas en nutrientes a la superficie, lo que probablemente provocó una disminución de los niveles de oxígeno en profundidad y dificultó la supervivencia de los corales de aguas profundas.
Hace unos 5.000 años, el Pacífico tropical se comportaba de forma bastante diferente a como lo hace hoy en día, sugieren los resultados. En lugar de alternar regularmente entre El Niño y La Niña, el sistema parece haber estado dominado por condiciones persistentes similares a las de La Niña, explicó el investigador.
De cara al futuro, algunos modelos sugieren que se experimentarán episodios de El Niño más frecuentes, "lo que podría afectar gravemente a los arrecifes de coral de aguas poco profundas debido al calentamiento", apuntó Stewart.
Pese a ello, añadió, los análisis de los ciclos del ENOS en las últimas décadas muestran que los fenómenos de La Niña podrían estar volviéndose más comunes. Eso podría reducir los niveles de oxígeno en aguas más profundas y supondría un riesgo para los corales más profundos en regiones como el Pacífico oriental.
Una conclusión clave del estudio para ayudar a proteger los corales de aguas profundas hoy en día, es que "responden a factores de estrés ambiental distintos a los de los arrecifes de aguas poco profundas", manifestó por su parte Laura Robinson, de la misma universidad y también firmante del texto.
Mientras que los corales de aguas poco profundas son muy sensibles a la temperatura, los otros "parecen especialmente vulnerables a la disminución de los niveles de oxígeno", dijo Robinson.
El registro fósil muestra que los corales acabaron por restablecerse, lo que sugiere que la recuperación es posible, pero en escalas de tiempo muy largas, pues en aquella ocasión tardaron mil años.
Stewart expuso que pudo responder a la combinación de dos factores: que las condiciones similares a La Niña persistieran durante siglos, unido a que los corales de aguas profundas crecen muy lentamente.
Los arrecifes de coral de aguas profundas son ecosistemas "en gran medida inexplorados", pero desempeñan un papel crucial en el mantenimiento de la biodiversidad de las profundidades marinas y la salud general de los océanos, destacó Robinson. EFE
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