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Los fósiles de crías de los antiguos cocodrilos reescriben la evolución de los tetrápodos

Los fósiles de crías de los antiguos cocodrilos reescriben la evolución de los tetrápodos

Redacción Ciencia, 18 jun (EFE).- La hipótesis aceptada hasta ahora de que los reptiles y los mamíferos evolucionaron a partir de animales similares a los anfibios, que pasaban por una fase de renacuajo, es "incorrecta", según ha constatado un estudio recogido este jueves en la revista Science.

La secuencia de la vida en el planeta comienza en el agua. Con el tiempo, una rama del árbol genealógico de los peces desarrolló patas y se adentró en tierra firme. Esos primeros animales de cuatro patas, los tetrápodos, son los antepasados de los mamíferos, aves, reptiles y anfibios actuales.

Los científicos han pensado hasta ahora que esos primeros animales a cuatro patas eran como los anfibios modernos, en el sentido de que nacían de huevos, pasaban por una fase de renacuajo y luego se transformaban en adultos.

La investigación conocida hoy desmonta ampliamente esta teoría: ya que el análisis de fósiles de crías de tetrápodos primitivos ha constatado que nunca fueron renacuajos.

En concreto los fósiles estudiados corresponden a una especie conocida como embolómeros, los antepasados de los actuales cocodrilos, que fueron los principales depredadores de ríos y lagos hace entre 350 y 280 millones de años.

Los embolómeros podían alcanzar longitudes de más de 3 metros, pero los especímenes usados para este estudio son crías de apenas unos pocos centímetros de largo.

Cambio de paradigma

Este hallazgo implica que los primeros vertebrados terrestres se parecían menos a los anfibios modernos de lo que se pensaba hasta ahora, lo que pone patas arriba la comprensión que tenían los científicos sobre cómo los animales conquistaron la Tierra.

"En el instituto nos enseñaron esta historia simplificada de la evolución: que algunos peces evolucionaron hasta convertirse en anfibios, que algunos de esos anfibios evolucionaron hasta convertirse en reptiles, y algunos de esos reptiles evolucionaron hasta convertirse en mamíferos. Pero nuestro estudio demuestra que la premisa de que los vertebrados de cuatro patas crecieron como los anfibios es incorrecta", señala uno de los autores, Jason Pardo.

El investigador forma parte del equipo del Museo Field de Historia Natural de Chicago, donde fueron trasladados los fósiles encontrados en el yacimiento de Mazon Creek, a una hora en coche al suroeste de la citada ciudad.

"Nuestro trabajo se basa en docenas de fósiles de Mazon Creek que representan la transición evolutiva entre los peces y los animales de cuatro patas, o tetrápodos, pero los dos fósiles principales en los que nos hemos basado constituyen crías de un animal llamado embolómero", explica Pardo en un comunicado.

Pardo y el paleontólogo Arjan Mann, actual conservador adjunto de tetrápodos primitivos del Museo Field y otro de los autores del presente estudio, descubrieron los fósiles de las crías de embolomero hace 10 años, cuando visitaron el museo siendo estudiantes de doctorado en Canadá y un científico del centro de Chicago se lo enseñó.

"Se encontraban en las colecciones del Museo Field y el entonces conservador de tetrápodos, John Bolt, lo sacó de un cajón y me lo enseñó cuando fui de visita. En aquel momento, aún no se había identificado como un embolómero, pero me llamó mucho la atención, y John me prestó el fósil para que lo estudiara", explica Mann.

Nunca fueron renacuajos

Él y su colega Pardo pasaron años dándole vueltas a aquel extraño fósil. Finalmente, un análisis con microscopía electrónica de barrido confirmó que se trataba de un embolómero bebé.

"Eso dio lugar a aún más preguntas, porque a pesar de ser un tetrápodo primitivo, no presentaba las características de renacuajo propias de los anfibios que los científicos suponían que tendría", explica Mann.

Lo mismo ocurría con otro embolómero más pequeño que analizó el equipo, así como con otras especies fósiles de parientes de los tetrápodos bebés. Incluso cuando las etapas larvarias experimentaron grandes cambios en su camino hacia la edad adulta, no mostraban signos de una verdadera metamorfosis anfibia.

"Analizamos varias especies diferentes que representan distintos linajes en la transición de los peces a los tetrápodos, y lo que descubrimos es que ninguna de ellas tiene nada que se parezca ni remotamente a un renacuajo. Y si no hay renacuajo, no hay metamorfosis", afirma Pardo.

"Los ciclos de vida de estos primeros anfibios se parecen más a los nuestros, o a los de los peces, que a los de los anfibios. La teoría de que la metamorfosis era la herramienta mediante la cual los animales hicieron la transición del agua a la tierra es ya polvo en el viento", concluye Pardo.EFE

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