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Los jugadores de Ecuador recibirán sombreros de paja toquilla para lucirlos en el Mundial

Los jugadores de Ecuador recibirán sombreros de paja toquilla para lucirlos en el Mundial

Quito, 1 jun (EFE).- Los jugadores de la selección de fútbol de Ecuador recibirán tradicionales sombreros de Montecristi, piezas de paja toquilla tejidas a mano por maestros artesanos, para que los luzcan durante su participación en el Mundial de 2026, donde la Tri se enfrentará en la fase de grupos a Alemania, Costa de Marfil y Curazao.

Cada sombrero cuenta en su cintillo con los logotipos de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) y del Municipio de Montecristi que impulsan el proyecto de salvaguardia del tejido de paja toquilla, según precisó en un comunicado el organismo internacional.

Para la oficina de la OEI en Ecuador, liderada por su directora Sara Jaramillo, apoyar la preservación de la paja toquilla representa una vía directa para conectar la riqueza patrimonial con el desarrollo productivo.

Con el impacto de los jugadores de la selección portando estos sombreros, el proyecto de preservación del tradicional sombrero ecuatoriano trasciende el ámbito técnico y demuestra que la cultura y el deporte son los mejores vehículos de integración, innovación y soberanía de los pueblos, señaló la OEI en su comunicado.

Como parte de su estrategia tecnológica, la iniciativa contempla el uso de gafas de realidad virtual (RV).

A través de ellas, los usuarios del mercado global podrán realizar un recorrido inmersivo de cinco minutos por las comunidades rurales de la provincia costera de Manabí, cuya capital es Portoviejo, permitiéndoles conocer de cerca los puntos históricos, las técnicas de tejido y el legado cultural de las familias artesanas.

Además de la experiencia virtual, el proyecto introduce por primera vez un sistema de trazabilidad física: cada sombrero estará certificado con un código QR que permitirá al comprador conocer la historia de los artesanos detrás de su obra.

Con estas herramientas de vanguardia, se busca abrir nuevos mercados internacionales y asegurar que el valor económico y comercial de las piezas beneficie de manera directa y justa a los creadores en su propio territorio. EFE

fgg/car