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Los loros salvajes aprenden a comer nuevos alimentos imitando los comportamientos sociales

Los loros salvajes aprenden a comer nuevos alimentos imitando los comportamientos sociales

Redacción Ciencia, 30 abr (EFE).- Los loros salvajes aprenden rápidamente a comer nuevos alimentos imitando el comportamiento de otros miembros de su grupo social, lo que propicia que el conocimiento sobre la dieta se difunda por la comunidad, según ha comprobado un equipo de investigadores liderado por científicos de la Universidad Nacional Australiana.

Cuando un animal encuentra un alimento nuevo se enfrenta a un dilema: comerlo y arriesgarse a envenenarse o dejarlo y perder así un recurso que puede resultar muy útil. Los loros resuelven este problema observando el comportamiento de otros miembros de su grupo, lo que se conoce como 'aprendizaje social'; los investigadores publican hoy los resultados de su trabajo en la revista Plos Biology.

El aprendizaje social sobre alimentos nuevos se ha documentado en estudios de laboratorio, pero hasta ahora se sabe poco sobre si este fenómeno ocurre en animales salvajes y cómo sucede, y para investigarlo los investigadores estudiaron el comportamiento de más de 700 cacatúas de cresta amarilla en el centro de Sídney.

Primero, entrenaron a cuatro de las aves para que comieran almendras sin cáscara pintadas de azul o rojo, un alimento que probablemente no habían encontrado antes; luego, colocaron comederos cerca de cinco lugares de descanso y registraron qué aves comían las almendras pintadas.

Las aves no entrenadas inicialmente las evitaban, pero en los lugares donde había un ave entrenada, las demás aves aprendieron rápidamente que las almendras pintadas eran seguras, y después de 10 días, la mitad de las aves ya habían aprendido a comer el alimento nuevo.

El análisis estadístico confirmó que este nuevo conocimiento sobre la alimentación se difundió en la comunidad casi exclusivamente a través del aprendizaje social.

Los investigadores también observaron diferencias en el aprendizaje social entre los distintos grupos de edad y sexos, y por ejemplo los machos se veían más influenciados por el comportamiento de otros machos, y los adultos tenían mayor probabilidad de aprender de sus compañeros de dormidero, en comparación con los juveniles, que mostraron un comportamiento más conformista, ya que preferían el color de almendra más popular.

Las aves adoptaron diversas estrategias para pelar las almendras, y los investigadores descubrieron que los individuos más cercanos tendían a usar el mismo método y que las técnicas para pelar las almendras también eran más similares entre dormideros vecinos.

Los autores han subrayado en el resumen de su trabajo que el aprendizaje social es una capacidad importante que permite a los animales adquirir rápidamente nuevos conocimientos sobre alimentación, lo que puede ayudarles a adaptarse a hábitats modificados por el ser humano. EFE

rc/cc