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Magyar contra el "sistema Orbán": La victoria electoral abre ahora un pulso institucional

Magyar contra el

Jordi Kuhs

Budapest, 14 abr (EFE).- El futuro primer ministro de Hungría, Péter Magyar, se enfrenta al desafío de desmantelar lo que califica como un "sistema mafioso" heredado del ultranacionalista Viktor Orbán, incluso tras lograr una contundente súper mayoría en las urnas el domingo.

En sus 16 años en el poder, Orbán colocó en todas las esferas del Estado, la Justicia, las universidades y los medios de comunicación a personas leales a su partido, el Fidesz, algunas con cargos de larga duración, que pueden complicar los esfuerzos reformistas de Magyar.

Las instancias con mayor potencial de resistencia son el presidente del país, Tamás Sulyok, que debe encargar la formación del nuevo gobierno y que puede retrasar la entrada de vigor de leyes, así como el Tribunal Constitucional.

Mandatos largos

El mandato del presidente aún llega hasta 2029, mientras que el Constitucional lo integran 15 magistrados, elegidos todos ellos por el Fidesz, con mandatos de 12 años.

Diez de esos jueces, o sea dos tercios, fueron nombrados después de 2020 y mantendrán sus cargos al menos hasta 2032.

El prestigioso instituto Political Capital de Budapest asegura en un análisis publicado este martes que mientras Magyar promete cambios rápidos en altos cargos de instituciones y entidades clave, el proceso podría alargarse, aunque destaca posibles soluciones.

El Tisza -el partido de Magyar- "con su mayoría de dos tercios, podría sacar de sus puestos a los líderes institucionales no deseados, mediante enmiendas constitucionales, o incluso con una constitución completamente nueva", explica el instituto.

Magyar, ganador de los comicios con más del 52 % de los votos, lo que le concede, por las particularidades del sistema electoral húngaro, una mayoría de casi el 70 % en el Parlamento, promete usar este respaldo para acabar con el "sistema mafioso" del Fidesz.

Para ello, exige la dimisión inmediata de los principales "títeres" de Orbán, como el jefe del Estado y los presidentes del Tribunal Constitucional y de la Corte Suprema.

Además, mencionó al Fiscal General y los jefes de la autoridad de medios de comunicación y de la Auditoría del Estado, entre otros.

"Váyanse, no esperen a que los echemos. Porque los vamos a echar. Porque este sistema se ha acabado", manifestó Magyar.

Cambio de régimen

Zsolt Enyedi, politólogo de la Central European University (CEU), asegura que estas renuncias al margen de allanar el camino hacia las reformas serían un importante "asunto simbólico".

"El mensaje es que esto no es un mero cambio de gobierno, sino un cambio de régimen. Estas personas fueron fundamentales para desmantelar la democracia y, por lo tanto, ¿cómo se podría construir una democracia con ellos?", asegura el experto a EFE en Budapest.

"Uno podría incluso ir más lejos, y preguntar: ¿por qué no detienen a estas personas? De alguna forma hubo un golpe de Estado (del Fidesz)", manifestó Enyedi.

Orbán, considerado un referente para el movimiento populista ultranacionalista mundial, llegó al poder en 2010 y en la siguiente década y media fue reformando el Estado húngaro a su medida, sin contar nunca con la oposición ni con otros actores de la sociedad.

Unas de las estrategias fue enmendar una y otra vez -gracias a sus mayoría cualificadas- la Constitución, reformar las leyes electorales en su favor y colocar en supuestas "instancias de control" a personas muy leales al Gobierno, con mandatos muy largos.

Obstrucciones y conspiraciones

De esta forma, el Fidesz pretendía controlar el Estado y sus instituciones incluso más allá de una hipotética derrota electoral, que al final se produjo este domingo.

"Estas personas pueden obstruir y socavar la autoridad del nuevo gobierno. Pueden conspirar para dificultar una nueva estructura de gobierno y complicar la aprobación de nuevas leyes, pero sobre todo los procesos y la recuperación de los activos que la nueva mayoría considera que fueron robados", explica Enyedi.

Por "lógica política", prosigue, Magyar necesita algunos procesos judiciales con éxito. "Alguien debe ser responsable y necesita demostrar que está haciendo esfuerzos para recuperar estos bienes".

Según Tisza y otros opositores, miles de millones de euros en fondos europeos fueron desviados durante los sucesivos gobiernos de Orbán hacia amigos, familias y correligionarios.

Su propio yerno es uno de los hombres más ricos del país, mientras que un amigo de la infancia acumuló en pocos años una fortuna estimada en unos 4.500 millones de euros.

Fidesz sigue fuerte

Ante estos hechos, Magyar debe hablar y actuar en los próximos meses de tal forma que la base del Fidesz, que sigue siendo fuerte, con un 39 %, se acabe "derritiendo", señala Enyedi.

"Solo así se acabará el peligro de que Orbán vuelva", asegura el politólogo de la CEU, una universidad liberal, fundada en 1991 por el inversor y filántropo George Soros y que acabó mudándose a Viena por presiones del Gobierno ultranacionalista.

Según Enyedi, "lo más importante" será cambiar el tono en los medios de comunicación, sobre todo en las televisiones y radios, hasta ahora dominadas por la narrativa oficialista del Fidesz.

"Una vez que la gente oiga otras historias, hechos diferentes, entonces podrán cambiar de opinión, y Magyar podrá hacerles comprender que fueron víctimas de las traiciones de sus líderes (del Fidesz)", concluye el politólogo. EFE

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