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Malasia solicita a la ONU suspender temporalmente el registro de refugiados en el país

Malasia solicita a la ONU suspender temporalmente el registro de refugiados en el país

Kuala Lumpur, 23 jul (EFE).- Malasia solicitó este jueves a la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR) que suspenda temporalmente el registro de todos los refugiados en el país, la mayoría de los cuales pertenecen a la minoría étnica musulmana rohinyá, mientras reestructura su sistema para gestionar solicitudes de asilo.

El viceministro de Asuntos Exteriores malasio, Lukanisman Awang Sauni, justificó la medida con la necesidad de garantizar que solo personas que cumplan los requisitos necesarios puedan inscribirse en el programa de registro de refugiados, así como para prevenir la eventual entrada de migrantes en situación irregular.

Asimismo, afirmó que unos 5.000 refugiados de la perseguida minoría rohinyá que actualmente se encuentran en centros de detención de migrantes, serán deportados a la vecina Birmania (Myanmar), que no los reconoce como ciudadanos.

Malasia no forma parte de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951, por lo que es ACNUR la que lidera el registro de refugiados ante la ausencia de un marco jurídico, de acuerdo con la propia agencia.

Según esa agencia de la ONU, a finales de febrero había unos 215.600 refugiados y solicitantes de asilo registrados en Malasia, más de la mitad de ellos rohinyás.

El odio hacia este colectivo ha crecido en los últimos meses en Malasia: en junio, más de 400.000 personas firmaron una petición en Change.org exigiendo la expulsión de los refugiados rohinyá del país, una campaña alimentada, según organizaciones humanitarias, por bulos y desinformación.

Esta minoría afronta graves riesgos de protección, como arrestos arbitrarios, detenciones migratorias indefinidas y repatriaciones forzadas, de acuerdo con la ONG Fortify Rights.

La persecución en Birmania contra los rohinyás ha forzado el desplazamiento de más de 1,3 millones de personas hacia Bangladés, un éxodo que los ha convertido en la mayor población apátrida del mundo.

La mayoría huyó tras el que supuso el episodio más devastador para esta comunidad, una ofensiva militar en 2017 durante la que el Ejército birmano atacó, incendió y bombardeó sus aldeas, en una campaña de violencia sistemática investigada por equipos de la ONU y reunió evidencias sobre crímenes contra la humanidad y genocidio.

En el campamento de refugiados bangladesí Cox's Bazar, el más grande del planeta, la inseguridad y la falta de servicios básicos, incluida la educación, ha empeorado con el tiempo, lo que empuja a sus habitantes a intentar llegar a destinos como Indonesia o Malasia, ambos de mayoría musulmana. EFE

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