Martín Lasarte no olvida su paso por Real Sociedad ni al joven Antoine Griezmann
Santiago Carbone
Montevideo, 17 abr (EFE).- El uruguayo Martín Lasarte no olvida ningún detalle de su paso por Real Sociedad y celebra cada uno de los logros que el equipo consiguió desde que en la temporada 2009-2010 lo guio a la Primera División.
Tampoco olvida a uno de los futbolistas que ascendió en ese entonces al primer equipo y al que describe como un angelito de túnica blanca, pero con cola de diablo: el francés Antoine Griezmann.
Este sábado, el atacante campeón del mundo en 2018 buscará en la final de la Copa del Rey alzar un nuevo trofeo con el Atlético de Madrid y en esta oportunidad tendrá enfrente al club donostiarra.
Pese a que, en algún momento, pensó en viajar a España y acudir al estadio a presenciar el encuentro, Lasarte finalmente decidió quedarse en Montevideo y desde allí apoyará al equipo ahora dirigido por Pellegrino Matarazzo.
Hijo de padre vasco, Lasarte afirma en una entrevista con la Agencia EFE que la Real Sociedad es un club especial y con un gran sentido de pertenencia en su cantera.
"Tiene ese espíritu que quizás los que tenemos algo que ver lo reconocemos, llamale espíritu vasco (...) Tiene ese espíritu casi familiar", puntualiza el entrenador, quien también destaca la pasión de unos fanáticos muy fieles a sus colores.
Durante su paso por el equipo, con el que se consagró campeón de Segunda División en la campaña 2009-2010 -lo que propició el ascenso a la máxima categoría del fútbol español-, el uruguayo dirigió allí a jugadores como el portero chileno Claudio Bravo, el centrocampista Xabi Prieto y su compatriota Carlos Bueno.
El ascenso de Griezmann
Antes del comienzo del torneo en el que alzó la copa, Lasarte guio a la Real Sociedad en una pretemporada en la que le faltaba un extremo por el sector izquierdo, lo que lo llevó a pedir que ascendiera un futbolista.
Quien iba a hacerlo se encontraba lesionado y por esa razón el que terminó sumándose "de una forma muy fortuita" fue el joven Griezmann.
"Jugó muy bien, con mucho carácter", dice Lasarte y añade que marcó un par de goles. Recuerda también que, después de eso, le planteó al director deportivo que el francés debía quedarse en el plantel principal.
"Yo recuerdo que hubo cierta reticencia, pero la entiendo. Era muy jovencito, físicamente no te daba mucho. Era valiente y técnicamente era muy bueno. Yo le veía una cosa que todavía hoy se la veo: muy inteligente. Colaboraba en defensa, jugaba largo cuando tenía que hacerlo, jugaba corto cuando tenía que hacerlo. No era normal. Me llamaba mucho la atención", subraya.
'Grizi' y su amor por Uruguay
Sobre el amor de Griezmann por Uruguay, que ha manifestado en incontables ocasiones, Lasarte dice que Carlos Bueno lo 'apadrinó' con el tema del mate -infusión típica del Río de la Plata y de otras zonas de Suramérica, cuyo consumo adoptó el francés, quien ha hecho gala de ello incluso en redes sociales-.
También lo hizo hincha de Peñarol.
"No tuvimos suerte ahí", dice quien siendo muy joven soñaba con jugar en el estadio Centenario y terminó ganando en su etapa como jugador de Nacional la Copa Libertadores y la Copa Intercontinental, antes de conquistar cuatro Campeonatos Uruguayos como entrenador del Tricolor y de hacer debutar a Luis Suárez.
"Recuerdo alguna vez llevarlo a casa y mostrarle algunas cosas. Había preparado un video y me acuerdo que estaba un poco extrañado. No entendía mucho aquello de un país tan pequeño como el nuestro con tantos logros y con tanta pasión por el fútbol. Yo creo que eso le gustó. Él gritaba los goles como uruguayo y sabía canciones", rememora.
Con vistas a la final de la Copa del Rey, Lasarte también tiene palabras de elogio para el entrenador de Griezmann, el argentino Diego Simeone.
"Te puede gustar más, te puede gustar menos. Sabés que le respeto por sobre todas las cosas, que tiene un estilo. Es totalmente identificable y los jugadores creen. Eso es lo más importante", apunta.
Finalmente, pese a que no asegura al 100 % haberle puesto punto final a su etapa como entrenador, Lasarte dice que ya está estableciendo vínculo con otras cosas que había dejado de lado de la vida diaria: disfrutar de su casa, de su familia y de sus amigos, así como también de ver el fútbol como un aficionado.
"Tampoco estoy en el lugar de decir que no del todo. Vamos a esperar un poco más", concluye el uruguayo, quien fue campeón como entrenador en Uruguay, Chile, España y Egipto y destaca como uno de los mejores halagos que aficionados de equipos rivales le digan que siempre respetaron su trabajo y su forma de manejarse. EFE
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