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Mélenchon, el último asalto del izquierdista símbolo de la nueva polarización en Francia

Mélenchon, el último asalto del izquierdista símbolo de la nueva polarización en Francia

Antonio Torres del Cerro

París, 3 may (EFE).- A sus 74 años, el izquierdista Jean-Luc Mélenchon ha lanzado su último órdago: una cuarta candidatura a la presidencia de Francia, esta vez para abril de 2027, a pesar de la extrema polarización que representa su figura, denostada incluso por el progresismo moderado.

Pero el líder de la Francia Insumisa (LFI) nunca ha hecho demasiado caso a las encuestas, como las de 2022, cuando le daban en la primera vuelta un 10 % de los votos y terminó con un 22 %, a solo 400.000 sufragios de ganar a la ultraderechista Marine Le Pen y medirse en la segunda vuelta al actual presidente, Emmanuel Macron.

El último sondeo, publicado esta misma noche, indica que el 84 % de los electores franceses no quiere que el líder izquierdista, de carácter volcánico e indudable talento oratorio, se presente a las elecciones presidenciales.

La candidatura de Mélenchon era un secreto a voces, aunque en 2022 dejase entender que no se presentaría más veces. "La próxima vez, hacedlo mejor", arengó entonces a sus seguidoress, decepcionados por no haberse clasificado para la segunda vuelta por muy poco.

Desde entonces, el antiguo socialista ha estado dirigiendo el LFI oficiosamente, nombrando a jóvenes de su confianza tanto a la cabeza del partido que fundó como en su grupo en la Asamblea Nacional, el más numeroso en la izquierda.

Censurado por parte de la opinión pública, que lo considera un demagogo -incluso en mayor proporción que a la ultraderecha lepenista-, la cota de popularidad de Mélenchon se erosionó en 2023 -según las encuestas-, tras los ataques de Hamás a Israel, cuando algunas de sus declaraciones fueron tildadas de antisemitas.

Una etiqueta que él refuta, pero con la que él mismo se muestra ambiguo, como cuando, recientemente, bromeó con la pronunciación de nombres de origen judío.

Para muchos pesos pesados de la izquierda moderada, como el expresidente François Hollande o el eurodiputado Raphaël Glucksmann -dos potenciales candidatos al Elíseo-, Mélenchon es también una figura tóxica.

También lo consideran así antiguos compañeros de ruta en el LFI, que abandonaron el partido en 2024 acusando al movimiento mélenchonista de falta de democracia interna.

Figura conocida en la izquierda latinoamericana

Mélenchon, quien habla bien español y cuyo abuelo paterno era de la provincia española de Murcia, es además una figura muy conocida entre la izquierda latinoamericana y se ha codeado con líderes como el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, o el expresidente mexicano Andrés Manuel López Obrador.

Ministro durante dos años de Enseñanza Profesional bajo un Gobierno del socialista Lionel Jospin, Mélenchon abandonó en 2008 el Partido Socialista (PS) y fundó su propio movimiento, denominado en un primer momento Partido de Izquierda, transformado en la Francia Insumisa (LFI) a partir de 2016.

Mélenchon terminó en cuarto lugar en los comicios presidenciales de 2012, con un 11 % de los votos, resultado que mejoró notablemente en 2017, cuando terminó también cuarto, pero rozando el 20 %.

En 2022, le faltaron solo unos 400.000 votos para terminar segundo y arrebatar el pase a la segunda vuelta a Marine Le Pen, quien, como en 2017, volvió a enfrentarse (y perder) ante Macron.

El líder del LFI plantea una profunda reforma institucional en Francia, con el nacimiento de una VI República (la V data de 1958), en la que se dé más poder al Parlamento y a las consultas populares, en detrimento de lo que denomina "monarquía presidencial".

El mestizaje de la 'Nueva Francia'

Mélenchon, quien enarbola la bandera en defensa de la numerosa población musulmana en Francia, tiene tirón en las grandes ciudades con altas tasas de inmigración, sobre todo en París, Toulouse y Marsella.

Las periferias de las metrópolis, muy pobladas pero históricamente con altas tasas de abstención, también conforman un caladero de votos para la figura izquierdista, quien aboga por el proyecto de 'La nueva Francia', en la que tendrían un mayor protagonismo los hijos de la inmigración, especialmente la procedente de África.

Las municipales del pasado marzo mostraron en ciertas ciudades el éxito de esa estrategia, como la elección de alcaldes en Saint-Denis (la localidad más poblada de la periferia de París) y Roubaix (norte).

Aparte de su combate racial en favor de las minorías, Mélenchon, un euroescéptico, intenta seducir a poblaciones impactadas por la desindustrialización, sobre todo en el norte del país, bastión de la ultraderecha desde hace décadas.

Evasivo sobre su vida personal, el carismático dirigente es pareja de otra baronesa de la izquierda radical, la concejala por París y diputada francesa Sophia Chikirou, y tiene una hija de 51 años de una pareja anterior y una nieta. EFE

atc/fpa