México enfrenta la electromovilidad sin infraestructura para reciclar baterías
Ciudad de México, 4 nov (EFE).- México enfrenta el desafío de ampliar su capacidad para reciclar baterías eléctricas frente al avance de la electromovilidad, mientras la industria automotriz busca nuevas inversiones, mayor suministro energético y adaptarse a exigencias ambientales.
Ana Lilia Cortés, gerente de Economía Circular de Veolia en México, explicó este miércoles, durante una mesa de análisis con representantes de la industria automotriz, que no hay ninguna empresa en el país que pueda procesar una batería eléctrica por completo.
"Todo este proceso (de reciclaje de una batería), no existe actualmente una empresa que lo realice en México. Puede haber alguna que esté trabajando en cierta parte de la cadena de este proceso, pero no como tal, es algo que todavía se está desarrollando", detalló.
En este sentido, reveló que la multinacional francesa Veolia estudia desarrollar en el país procesos de reciclaje de baterías de vehículos eléctricos, ante la falta de capacidad para recuperar sus metales y la perspectiva de un aumento de estos residuos en los próximos años.
Añadió que la compañía evalúa modelos de negocio, aunque todavía necesita reunir volúmenes suficientes de baterías usadas y contratos que justifiquen una inversión.
Según la directiva, existen operaciones parciales de reciclaje, pero falta una cadena nacional completa que permita desmontar las baterías y recuperar materiales como litio, níquel y cobalto.
Actualmente, abundó, parte de estos residuos se envía a otros países, entre ellos Estados Unidos, para completar su tratamiento.
El Programa Institucional de Litio para México 2026-2030 reconoce que la infraestructura de reciclaje de baterías todavía es limitada y que los volúmenes disponibles dificultan la rentabilidad de nuevas plantas.
Durante el encuentro también se estimó que más del 80 % de los materiales de un automóvil son técnicamente recuperables, incluidos acero, cobre y otros componentes, como los de principal interés para el sector.
Sin embargo, los participantes aclararon que no cuentan con una cifra sobre cuánto se recupera realmente en México, donde persisten problemas de informalidad e infraestructura.
El desafío surge mientras la cadena de electromovilidad suma 495 empresas en más de 25 estados mexicanos, según un mapeo sectorial de 2026.
Omar Martínez, gerente de equipo original y mercado de respuesta de la Industria Nacional de Autopartes (INA), sostuvo que la electrificación también abre oportunidades de reconversión para fabricantes de componentes tradicionales, que pueden diversificarse hacia carcasas de baterías y conexiones eléctricas, aunque requieren inversiones y nuevas capacidades.
A ello se suman cambios regulatorios. El proyecto PROY-NOM-160-SEMARNAT-2026 busca reforzar los planes de manejo de residuos peligrosos, con mayor información sobre su origen, volumen, reducción y destino.
Cortés advirtió que ese grado de detalle puede aumentar las tareas administrativas de las plantas.
En materia energética, Gabriela Montemayor, responsable de desarrollo de negocios de energía de Veolia México, destacó las opciones de autoconsumo y cogeneración de electricidad y calor para los proveedores automotrices, especialmente donde existen restricciones de suministro.
La regulación mexicana contempla una modalidad de permisos de autoconsumo interconectado para instalaciones de entre 0,7 y 20 megavatios.
Montemayor indicó que cada proyecto debe dimensionarse según sus necesidades para evitar inversiones que no resulten rentables y para identificar el tipo de energías que le es más viable para su operación y procesos.
Elisa Crespo, presidenta ejecutiva del Clúster Automotriz Metropolitano, destacó que ampliar la recuperación de materiales requiere inversión, tecnología y mayor formalización.EFE
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