"Miradas cruzadas", un libro a dos voces sobre la compleja vecindad de España y Marruecos
Rabat, 30 may (EFE).- Separados apenas por los 14 kilómetros que distan entre las orillas del Estrecho de Gibraltar, Marruecos y España son vecinos atrapados entre la necesidad de entenderse y la desconfianza, dos países que se observan constantemente pero no siempre llegan a entenderse.
Una compleja relación que analiza 'Miradas Cruzadas' (Tirant humanidades), un libro que aporta un novedoso enfoque para el análisis: dos visiones sobre una misma realidad de la mano de dos periodistas, el español Alberto Masegosa y el marroquí Mohamed Siali.
Los autores, ambos periodistas de la Agencia EFE, abordan las percepciones, desconfianzas e intereses que han marcado durante décadas una de las relaciones más sensibles del Mediterráneo.
El objetivo es que "cada uno contara la mirada de su propio país sobre el otro", explica Masegosa.
"La intención era que los españoles comprendieran cuáles son los intereses marroquíes y por qué Marruecos actúa como actúa, porque existe una cultura política muy distinta a la española", continúa el periodista, que trabajó y vivió durante varios años en Rabat en la década de los 90.
La obra también invita al lector marroquí a comprender las sensibilidades españolas ante cuestiones como el Sáhara Occidental, la inmigración o el debate sobre Ceuta y Melilla.
Un delicado equilibrio
'Miradas Cruzadas' retrata una relación marcada por la proximidad geográfica, la interdependencia económica y, al mismo tiempo, por profundas diferencias políticas y culturales.
"Quizá no sean vecinos mal avenidos, pero sí vecinos que nunca han terminado de entenderse", afirma Masegosa durante una entrevista con EFE.
Uno de los elementos de fricción es la cuestión territorial que, según el periodista, condiciona profundamente la relación bilateral.
"España es el único país europeo cuya soberanía territorial es cuestionada por un país africano y musulmán", sostiene en alusión a los territorios españoles de Ceuta y Melilla, en el norte de África.
Para Masegosa, cualquier proceso sobre reivindicación del territorio debe tener en cuenta a sus poblaciones, porque "las naciones están hechas de personas, no solo de territorios", subraya.
La emigración, un puente cultural
Otro de los aspectos decisivos en las complejas relaciones bilaterales es el crecimiento de la comunidad marroquí en España. Más de un millón de personas de origen marroquí viven en territorio español, muchas de ellas con doble nacionalidad, y este colectivo puede convertirse en el principal puente entre los dos países.
"La integración de los marroquíes en España puede ser una de las claves del futuro", asegura Masegosa.
No obstante, el periodista advierte de que esta población sigue enfrentándose a tensiones desde ambos lados: por una parte, el deseo de Marruecos de mantener un fuerte vínculo con su diáspora; y por otra, las dificultades de integración que aún existen en España.
"Están llamados a desempeñar un papel esencial como puente entre los dos países", subraya Masegosa, que fue corresponsal en París, México, Túnez, El Cairo, Nueva York o Jerusalén, entre otros destinos, y es autor de una decena de libros de política internacional.
La mirada marroquí en este ensayo responde a Mohamed Siali, redactor de EFE en Rabat, que ha trabajado en El Cairo y ha sido enviado especial en Irak, Arabia Saudí, Mali y Guinea Conakri.
En el final del libro, ambos autores coinciden en que "los litigios de soberanía obligan a España y Marruecos a dejar de cruzarse miradas a través del estrecho. Y mirarse en el espejo para resolver los rompecabezas pendientes en sus propios e intransferibles territorios nacionales". EFE
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