Sao Paulo, 17 Abr 2026 (AFP) -
La leyenda del básquetbol brasileño Oscar Schmidt murió este viernes a los 68 años, dejando un imborrable legado como uno de los más grandes anotadores de todos los tiempos en este deporte.
Nacido en Natal, estado de Rio Grande do Norte, y conocido como "Mano Santa", el mítico exbasquetbolista anotó 49.737 puntos a lo largo de su larga carrera en los tabloncillos entre la selección brasileña y sus clubes (1974-2003).
Está en el panteón del deporte brasileño, junto a figuras como Pelé o Ayrton Senna.
La Confederación Brasileña de Baloncesto (CBB) y sus familiares confirmaron el fallecimiento, tras años de lucha contra un tumor cerebral.
Se retiró como el mayor anotador mundial de la historia del básquet, una marca batida en 2024 por el astro de la NBA LeBron James.
Nunca llegó a jugar en la NBA, aunque fue seleccionado en el draft por los New Jersey Nets en la década de 1980. Dijo entonces preferir representar a su Seleção en tiempos en los que jugar en la liga estadounidense le hubiese excluido de los Juegos Olímpicos.
"El mejor jugador en la historia del baloncesto brasileño se despide como un ícono absoluto del deporte" con "un legado que redefinió los límites de lo posible en la cancha", publicó la CBB en un comunicado.
Casado y con dos hijos, había sido internado más temprano en un hospital en Santana de Parnaíba, en Sao Paulo.
"Hoy el mundo pierde a un ídolo, yo pierdo a mi padre (...). Descansa en paz, papá. Saluda a la abuela. Estás en el Salón de la Fama de la vida", lo despidió su hijo, Felipe Schmidt, en Instagram.
- "Inspiración para generaciones" -
Brasil reaccionó con dolor.
El presidente Luiz Inácio Lula da Silva expresó solidaridad con su familia y su "legión de fans".
"Fue inspiración para generaciones de atletas y amantes del deporte", publicó en X el gobernante izquierdista.
Clubes cuya camiseta vistió Oscar publicaron en redes sociales mensajes en su honor.
Palmeiras lo calificó de "inmortal" y Vasco da Gama le aplaudió por su "gran legado".
El secretario general de la CBB, Carlos Fontenelle, consideró que la palabra que mejor definió a Oscar fue "determinación".
"Era una persona extremadamente determinada. Sabía cuál era su objetivo y sabía cómo alcanzarlo", dijo a la AFP el dirigente, quien recuerda su carisma. "Por donde pasaba todos lo llamaban, todos se querían tirar una foto con él".
En la noche, en la emblemática avenida Paulista, en Sao Paulo, la fachada de la sede de la federación regional de industrias (FIESP) fue iluminada con imágenes de un balón de básquet y un lazo negro en señal de luto.
La Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) expresó pesar.
"Oscar, nuestro Mano Santa, fue sinónimo de patriotismo, garra y talento", expresó el presidente de la CBF, Samir Xaud, en un comunicado de la institución.
- Recordman olímpico -
Oscar hizo historia con Brasil en los Juegos Olímpicos.
Es el mayor anotador del básquet olímpico, con 1.093 puntos en cinco participaciones: Moscú 1980, Los Ángeles 1984, Seúl 1988, Barcelona 1992 y Atlanta 1996.
"Representó todos los valores del deporte", reaccionó el presidente del Comité Olímpico Brasileño (COB), Marco La Porta.
Compitió en cuatro ediciones del Mundial.
Uno de sus grandes momentos: sus 46 puntos para que Brasil venciera 120-115 a Estados Unidos (con David Robinson en su plantel) y ganara el oro en el básquet de los Juegos Panamericanos de Indianápolis 1987.
Forma parte del Salón de la Fama de la FIBA.
Pese a no haber estado en la NBA, también fue exaltado al Salón de la Fama en Estados Unidos.
Por él, "la NBA comenzó a considerar la posibilidad de que pudiera haber un jugador tan bueno como los mejores estadounidenses", dijo entonces Kobe Bryant.
"Oscar Schmidt no fue meramente un jugador extraordinario. Fue la definición de dedicación", destacó la CBB. "Su muerte cierra una era".
erc/ffb/ma