Agencias

Ni vagos ni alcohólicos: demuestran que los sintecho salen de la calle si reciben ayuda

Ni vagos ni alcohólicos: demuestran que los sintecho salen de la calle si reciben ayuda

Sara Corsellas

Viena, 30 may (EFE).- "Se gastan el dinero en alcohol y drogas". "No quieren trabajar". "Están en la calle por elección". Estos son algunos de los prejuicios contra las personas sin hogar que ha desmentido un estudio en República Checa, al probar que si reciben una primera ayuda económica o social son capaces de salir de la calle.

"Esta gente quiere trabajar, quiere tener una vivienda estable y gastar el dinero de forma habitual, pero hay algo oculto en el sistema que les impide ascender", señala a EFE Melanie Zajacová, directora del proyecto 'New Leaf Cesko', desarrollado por el Departamento de Trabajo Social de la Universidad Carolina de Praga y la ONG Neposeda.

Esta iniciativa, la primera de este tipo en Europa, seleccionó a 100 personas checas que debían llevar menos de dos años viviendo en la calle en Praga, no tener adicciones al alcohol o drogas y no padecer trastornos mentales graves.

En septiembre de 2024, veinte de ellos recibieron un pago único en efectivo equivalente a 4.000 euros y otros veinte esa misma cantidad más el apoyo de un trabajador social.

Otro grupo recibió sólo acompañamiento social, sin ayuda económica, y los cuarenta restantes no tuvieron ningún tipo de ayuda.

A lo largo de un año, los investigadores hicieron un seguimiento a los sintecho participantes en el estudio, cuyos resultados han sido publicados recientemente.

Romper estereotipos

Zajacová asegura que se han obtenido "datos únicos sobre el comportamiento de las personas en situación de pobreza o sin hogar", que demuestran que los estereotipos comunes "no se confirman".

El proyecto desmonta, en primer lugar, la idea de que "se gastan el dinero en alcohol y drogas" ya que los resultados muestran que tras la ayuda económica el consumo de esas sustancias se redujo en un 25 %.

Quienes recibieron los 4.000 euros lo dedicaron principalmente a "vivienda, alimentación y vestimenta", explica la trabajadora social.

Mientras, en el grupo de sinhogar que no recibió ayuda, el consumo de drogas aumentó un 41 %.

Otra de las creencias que el proyecto rebate es que "son perezosos y no quieren trabajar".

Al inicio del proyecto, solo la mitad de los participantes tenía empleo, con ingresos medios de poco más de 400 euros.

Pasado un año, el 80 % de quienes recibieron apoyo económico trabajaba, con ingresos ligeramente superiores.

En el grupo con sólo asistencia social, hasta un 60 % trabajaba y con salarios de más de 600 euros de media.

Por último, el estudio desmiente que las personas sin hogar elijan vivir así, ya que lograron algún tipo de vivienda ocho de cada diez participantes que recibieron ayuda económica y cuatro de cada diez que tuvieron asistencia social.

El objetivo del proyecto no era resolver por completo el problema de las personas sin hogar, sino desarrollar una herramienta que ayudara a prevenir que su situación empeorara.

En este contexto, la labor de los trabajadores sociales fue fundamental, ya que, aparte de la mejora de las condiciones materiales, solo quienes tuvieron ese tipo de asistencia mejoraron su bienestar mental y su estabilidad a largo plazo.

"Es más efectivo apoyar a las personas, confiar en ellas y darles la oportunidad de cambiar", explica Zajacová, que asegura que la base del proyecto se fundamentó en la pregunta: "¿qué podría cambiar si confiáramos más los unos en los otros?".

Volver a sentirse humano

Zajacová también cuestiona la percepción social sobre la pobreza y la falta de vivienda, que a menudo se interpreta como una responsabilidad individual, una decisión personal o un error propio.

Sin embargo, asegura que los datos del proyecto muestran lo contrario: la mayoría de las personas participantes querían trabajar y mantener una vivienda estable, pero carecían del apoyo necesario para evitar caer en una situación de exclusión por culpa de, afirma, "las barreras del sistema que impiden a las personas salir de esta situación".

Según Zajacová, este proyecto no solo ofrece apoyo material, sino que también devuelve dignidad y perspectivas de futuro a personas en situación de vulnerabilidad.

"Uno de los participantes dijo que se sentía de nuevo un ser humano", señala.EFE

scn-as/alf