Ningún político laborista ha dado aún el paso de presentar su candidatura contra Starmer
Javier Otazu
Londres, 15 may (EFE).- El primer ministro británico, Keir Starmer, concluye este viernes "una semana espantosa" en la que ha visto tambalearse su poder dentro del Partido Laborista y por ende su permanencia al frente del Gobierno, pero lo cierto es que hasta el momento ninguno de sus potenciales rivales ha dado todavía el paso de formular, siquiera verbalmente, su candidatura.
La "semana espantosa" fue la definición dada por el ministro de Vivienda, Steve Reed, que en un desayuno con la BBC reconoció: "Hemos dado una pésima impresión al país" en estos días en que eran los propios miembros del partido los que cavaban la zanja en torno a un Starmer muy 'tocado' por los catastróficos resultados del partido en las elecciones del 7 de mayo.
Pero hasta el momento, y aunque los británicos llevan días escuchando un baile de nombres de posibles sucesores, ninguno ha dicho con claridad que se postulará como recambio de Starmer, entre otras cosas porque hay un requisito que no es fácil de cumplir: juntar un mínimo de 81 apoyos de entre los parlamentarios laboristas para forzar unas elecciones primarias en el partido.
En esta mañana de viernes, el número de camarógrafos apostados frente al número 10 de Downing Street -la sede del primer ministro y centro de poder- ya no es tan abundante como en los pasados días ni tampoco se aprecia la misma tensión sobre quién entra o sale del domicilio de Starmer, según pudo comprobar EFE.
Ayer, por ejemplo, se produjo la primera dimisión de un ministro de su Gobierno, la del titular de Sanidad, Wes Streeting, cabeza de 'la derecha laborista', pero Streeting se cuidó de dar un paso al frente y verbalizar lo que todo el mundo sabe: que aspira a destronar a Starmer.
Al despedirse, deslizó varias críticas a Starmer, que según él se habían traducido en la "impopularidad" de todo su Gobierno, pero a la hora de la verdad se limitó a hacer un llamamiento para que se abra un debate sobre el liderazgo de la formación "con el mejor rango de candidatos posible".
Pocas horas antes en el día de ayer, otra potencial candidata, Angela Rayner, apartada de su cargo de viceprimera ministra el pasado año por un caso de irregularidades fiscales, aclaró que la Hacienda británica la había exonerado, con lo que quedaba expedito su camino a una eventual candidatura. Pero tampoco Rayner dio ese paso al frente y por el momento parece guardarse las cartas.
Los escollos que se presentan ante Andy Burnham
Más allá de estos dos nombres, hay un tercero que probablemente preocupa más seriamente a Starmer: el del alcalde de Manchester, el popular Andy Burnham, que hasta ayer no podía postularse como candidato por no ser miembro del Parlamento en Westminster.
Pues bien: un compañero de su partido, Josh Simons, renunció ayer a su escaño en Makerfield, circunscripción del 'Gran Manchester', con el mensaje explícito de que lo hacía para que Burnham "pueda regresar a su hogar", en referencia al Parlamento en Westminster, donde fue diputado entre 2001 y 2017.
Casi de inmediato, Burnham recogió el guante y dijo que se presentará por ese escaño de Makerfield, pero se abren ahora dos incógnitas: la primera, si el comité ejecutivo del partido le permitirá hacerlo, y la segunda, si los electores de Makerfield elegirán a Burnham en esa elección parcial.
Makerfield ha sido laborista desde 1983, pero el Manchester Evening News recuerda hoy que el paisaje político está cambiando allí, como en todo el Reino Unido, y en las elecciones locales del pasado 7 de mayo el populista Reform UK fue el ganador, muy por delante de los laboristas, que se dejaron en el camino 10.000 votos.
En otras palabras, asumir que Burnham ganará ese escaño tal vez es apresurado en esta coyuntura. Y si no lo hace, sus posibilidades de suceder a Starmer se esfuman.
En esta "semana espantosa", Starmer ha mantenido cara de circunstancias y no se ha pronunciado explícitamente sobre su posible sucesión. El miércoles se presentó ante el Parlamento para escuchar cómo el rey Carlos III leía su programa de Gobierno para los próximos doce meses. Como si fuera a seguir en Downing Street hasta entonces.
Su mandato, si nadie consigue tumbarlo, tiene todavía tres años por delante. EFE
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