Agencias

Nueva rotación de mandos talibanes profundiza la brecha entre facciones de Kabul y el sur

Nueva rotación de mandos talibanes profundiza la brecha entre facciones de Kabul y el sur

Kabul, 6 may (EFE).- El líder supremo de los talibanes, el mulá Haibatullah Akhundzada, reestructuró esta semana su gabinete con el nombramiento de clérigos en puestos altamente especializados, una maniobra vista como el refuerzo de la hegemonía de la facción más integrista de Kandahar (sur) frente al ala más pragmática de Kabul.

Esta decisión, que incluye la entrega del Ministerio de Comunicaciones y Tecnología de la Información al hasta ahora gobernador provincial de Faryab, mulá Abdul Ahad Fazli, ha sido calificada por analistas y expertos políticos como "poco profesional" y "monopolística".

La actual remodelación ocurre casi cinco años después de que los talibanes retomaran el control de Afganistán en agosto de 2021. En aquel momento, el movimiento instauró un Gobierno "interino" y prometió reformas que incluían una nueva Constitución y una gestión inclusiva, sin embargo, la estructura provisional se ha convertido en un sistema de mando absoluto dirigido por decreto desde el sur.

Los nombramientos, anunciados ayer por el portavoz principal Zabiullah Mujahid, comprenden una veintena de cargos que incluyen gobernadores, jefes de policía y mandos militares en provincias estratégicas.

Al mover a Abdul Rahman Haqqani de la gobernación de Baghlan para devolverlo a su bastión tradicional en Khost, Kandahar hace un aparente repliegue de esta facción a su zona de origen.

El movimiento se completa situando a Abdullah Mukhtar en Baghlan para romper la hegemonía local, mientras que el regreso del veterano mulá Abdul Haq a la jefatura de policía de Maidan Wardak asegura el control de la 'vieja guardia' sobre el principal acceso militar a la capital desde el sur.

Según señaló a EFE el analista político Wais Nasiri, "todas las designaciones se basan en prejuicios facciosos y étnicos", sin prestar atención a la idoneidad de los perfiles para los cargos asignados.

Esta política de desplazar cuadros técnicos, quienes según los analistas abundan en el país pero permanecen excluidos, pone en duda la legitimidad legal de la estructura actual. "La administración talibán no es ni un Estado, ni un gobierno, ni un sistema; sus cambios se basan en la ideología", añadió Nasiri.

Fractura entre Kandahar y Kabul

El diseño original del Gobierno fue un reparto de cuotas entre las facciones que lideraron la insurgencia, principalmente entre el corazón tradicionalista de Kandahar y la Red Haqqani, fundamental en la lucha y el control de Kabul.

Esta pugna interna se divide hoy entre dos visiones del autodenominado Emirato que han chocado desde su llegada al poder en agosto de 2021.

La facción de Kandahar, liderada por Akhundzada, aboga por una centralización absoluta y el control de clérigos leales en todas las instituciones.

El grupo de Kabul está representado por ministros con mayor exposición internacional que han defendido la necesidad de no aislar al Gobierno y mantener la funcionalidad técnica del Estado.

Riesgo para la unidad nacional

A pesar de ciertos avances reconocidos en seguridad y reconstrucción, los expertos advierten que entregar puestos técnicos a miembros del movimiento sin cualificación contradice los intereses de Afganistán.

Para el analista Ahmad Andar, esta tendencia "daña gravemente la unidad nacional y la participación inclusiva", alejando al país de un modelo donde cada ciudadano se sienta representado.

Esta estrategia de debilitar a las facciones menos alineadas con el líder supremo ya tuvo un precedente en enero de 2025 con la degradación de figuras como Abdul Kabir, vinculadas a la red Haqqani. Por su parte, el Gobierno de facto defiende estas rotaciones asegurando que su único objetivo es "mejorar el rendimiento administrativo" y fortalecer la gobernanza en todo el territorio. EFE

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