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Obreros y antifascistas: Cataluña rastrea a brigadistas desaparecidos en la Guerra Civil

Obreros y antifascistas: Cataluña rastrea a brigadistas desaparecidos en la Guerra Civil

Pau Costa

Barcelona, 7 abr (EFE).- Los brigadistas internacionales desaparecidos en Cataluña durante la guerra civil española (1936-1939) eran carpinteros, albañiles o mecánicos, la mayoría en la treintena, sin hijos y militantes de partidos comunistas o antifascistas, según dos trabajos de investigación encargados por el gobierno regional catalán (Generalitat).

Uno de esos dos estudios recientes permitió hallar datos sobre 208 voluntarios italianos, 169 de los cuales combatieron junto a las filas republicanas en la batalla del Ebro, una de las más cruentas de la contienda.

La otra investigación se centra en los movimientos de la brigada Garibaldi -formada mayoritariamente por italianos- y el batallón checo-balcánico -integrado, sobre todo, por procedentes de la antigua Checoslovaquia y de los Balcanes-, que lucharon juntos en este sangriento episodio.

Los historiadores calculan que cerca de 2.000 brigadistas internacionales desaparecieron en Cataluña durante la Guerra Civil, principalmente en la batalla del Ebro.

Los estudios sobre voluntarios internacionales se enmarcan en el programa Alvah Bessie, que la Generalitat puso en marcha en 2022 para seguir el rastro de esos combatientes desaparecidos -se calcula que fueron unos 2.000, de los que 1.139 ya fueron identificados- y el de sus familiares en los países de origen.

Las Brigadas Internacionales fueron unidades militares de voluntarios extranjeros de más de cincuenta países que participaron en la guerra civil junto al Ejército Republicano, enfrentándose al bando sublevado, y fueron usados como fuerza de choque en las batallas más duras.

"Luchar por el nunca más"

El programa es uno de los ejes de actuación del área de Memoria Democrática de la Generalitat, cuyo director, Xavier Menéndez, explica a EFE que están orientando sus políticas hacia los más jóvenes, conscientes de la influencia de la extrema derecha en ese sector de la población, con un objetivo: "Luchar por el nunca más".

"La única forma de garantizar que todo esto no vuelva a ocurrir es contándolo a las nuevas generaciones", añade Menéndez.

Para la identificación de los brigadistas se recurre a fuentes diversas, desde los informes militares que se redactaban en el frente o en los hospitales de campaña a la documentación original que se guarda en el archivo estatal ruso de Historia Social y Política, el más amplio en información sobre los voluntarios.

En declaraciones a EFE, el historiador y autor de los estudios, Jordi Martí-Rueda, explicó que los informes diarios redactados por oficiales de los batallones, en los que hacían constar las desapariciones y las muertes, así como algunos listados escritos al final de cada gran batalla, son un elemento relevante, aunque no del todo fiable, por lo que hay que contrastarlos.

Otra dificultad añadida son los nombres de los desaparecidos extranjeros que fueron hospitalizados, dado que a menudo se escribían de forma incorrecta, por lo que es importante, según el autor, detectar nombres parecidos, o con el nombre y el apellido a la inversa en otros archivos.

Los movimientos de las tropas suelen permitir a los investigadores conocer los sitios de inhumación, que después intentan vincular con los nombres de soldados recogidos en archivos que podrían haber sido enterrados en esas fosas.

Contacto con las familias

La existencia de entidades de memoria sobre la Guerra Civil en países extranjeros -por ejemplo, en EE.UU. o en el Reino Unido- fue útil en estudios anteriores de la Generalitat para recibir respuesta de algunos familiares de desaparecidos.

En este caso, la situación es muy "prematura" ya que pasó poco tiempo desde que se publicaron ambas investigaciones, pero la Asociación Italiana de Combatientes Voluntarios Antifascistas de España, entidad de referencia sobre el tema en Italia, creada por brigadistas supervivientes, podría ser el nexo futuro entre familias y la Dirección General de Memoria Democrática de Cataluña.

La mayoría de los 208 italianos no partieron de su país sino del extranjero porque habían escapado de Italia: "Venir aquí a luchar contra Franco era luchar contra Mussolini; les surgió la posibilidad de luchar contra el fascismo, cosa que no podían hacer en Italia porque Mussolini ya estaba en el poder", afirma Martí-Rueda, que subraya el componente nacional, "muy potente", de estos combatientes. EFE

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(Foto) (Recursos de archivo en EFEServicios 8005097536)