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Pacho, el símbolo del nuevo PSG

Pacho, el símbolo del nuevo PSG

Luis Miguel Pascual

París, 7 may (EFE).- Mientras todas las miradas se dirigían al georgiano Khvicha Kvaratskhelia o al francés Ousmane Dembélé, el ecuatoriano Willian Pacho levantaba el trofeo de mejor jugador del partido de vuelta de las semifinales de la Liga de Campeones que dio en Múnich al PSG el pase a su segunda final consecutiva.

En su mejor partido de la temporada, el futbolista de Quinindé simboliza mejor que nadie la evolución del equipo de Luis Enrique, menos brillante en el juego pero más sólido en defensa, una roca que frenó las embestidas del Bayern de Múnich, el ataque más temible de Europa.

A las puertas de su segunda final consecutiva las comparaciones con el año pasado son constantes y revelan tres evidencias: el PSG es más maduro, más sólido y más fiable lejos del Parque de los Príncipes.

En todo ello, Pacho tiene un papel preponderante. Como la pasada campaña, el ecuatoriano se ha erigido en un imprescindible de Luis Enrique Martínez, artífice de la metamorfosis de un buen defensor en una estrella internacional.

Cuando llegó en el verano de 2024 procedente del Eintracht de Fráncfort por 40 millones de euros, nadie apostaba por que se convertiría en uno de los centrales de referencia del fútbol europeo.

Si la pasada campaña ya fue el jugador más utilizado por el entrenador español, su segunda campaña a orillas del Sena no ha sido menos exigente y su prestación en Múnich pone de manifiesto que el crecimiento de Pacho es espectacular.

Sobre sus espaldas recayó frenar a Harry Kane y cerrar las vías de agua que en la zaga abrían Luis Díaz y Michael Olise, menos inspirado que en la ida.

Luis Enrique lo destacó al final del partido: "No estamos acostumbrados a defender tanto, pero lo hemos hecho a un alto nivel".

Espíritu de lucha

En el centro de la zaga, junto al brasileño Marquinhos, Pacho encarnó mejor que nadie ese espíritu de lucha y entrega que el entrenador quiere trasmitir a su equipo y que empieza a convertirse en una referencia a nivel continental.

Un salto de calidad para un jugador convertido en una pieza central también en su selección, elevado a la talla de héroe nacional a sus 24 años.

Formado en el Independiente del Valle, Pacho llegó a Europa en 2021 de la mano del Amberes belga, que pagó algo menos de seis millones de euros a su club de formación.

Desde sus primeros pasos en el Viejo Continente, su cotización no ha hecho más que subir. El Eintracht dobló su precio y le dio una visibilidad internacional a la que el futbolista respondió con un rendimiento sobresaliente.

Aquella campaña en Alemania se saldó con 44 partidos y una sexta plaza del equipo, un escaparate que no pasó inadvertido para un Luis Enrique deseoso de fortalecer su sector ofensivo en la temporada en la que el PSG dejaba atrás los años del show de las grandes estrellas.

Un contexto ideal para un jugador nacido en Quinindé, una pequeña localidad del sur de Ecuador, en la provincia de Esmeralda, que había comenzado a practicar el fútbol junto a su hermano.

Sus cualidades físicas le hicieron destacar desde muy joven y con 15 años llegó al Independiente, donde impresionó por su capacidad de sacrificio y sus ganas permanentes de mejorar.

Al poco de cumplir los 18 años, Pacho disputó su primer partido profesional y fue subiendo escalones hasta que en 2019 consiguió con ese club la Copa Sudamericana, lo que le otorgó una gran notoriedad.

Aunque en 2022 formaba parte de la selección ecuatoriana en el Mundial de Catar, no disputó ningún partido. En la Copa América del pasado verano, sin embargo, fue titular en los cuatro que jugó Ecuador.

La pasada temporada se convirtió en el primer jugador de su país en levantar la Liga de Campeones. A las puertas se quedó en 2011 Antonio Valencia. Ahora tiene la posibilidad de colocar más alto el listón y dar un paso más camino de la leyenda. EFE

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