Pacifistas israelíes siguen movilizados pese a su marginalización del debate público
Tel Aviv, 1 Mayo 2026 (AFP) -
"La paz se ha convertido en una palabrota" en Israel, lamenta un participante de la Cumbre Popular por la Paz, celebrada en Tel Aviv en pleno conflicto en Oriente Medio.
Seis meses y medio después de un frágil alto el fuego entre Israel y el movimiento islamista palestino Hamás en Gaza, cientos de personas asistieron el jueves a la tercera edición de este evento, organizado por la coalición "Es hora".
Este grupo aglutina a más de 80 organizaciones que exigen el fin del conflicto israelopalestino mediante un acuerdo político, que garantice a ambos pueblos el derecho a la autodeterminación y a una vida en seguridad.
Pero Israel, dirigido por una de las coaliciones más derechistas de su historia, sigue involucrado en varios frentes, en Gaza, Líbano e Irán, donde durante semanas bombardeó cientos de objetivos como parte de su campaña conjunta con Estados Unidos.
Ante este panorama, algunos participantes reconocen que el activismo de izquierdas y el pacifismo se han vuelto muy difíciles.
A medida que se acercan las elecciones legislativas de octubre, la célebre cantante israelí Noa habla incluso de "una guerra dentro de Israel".
"Luchamos para que esto siga siendo una democracia liberal (...) Antes de las elecciones, la situación no hará más que empeorar", predice ante la AFP esta figura destacada del movimiento por la paz.
Los militantes pacifistas palestinos de Cisjordania ocupada y de la Franja de Gaza no pudieron unirse al evento, al no haber obtenido las autorizaciones necesarias establecidas desde los ataques sin precedentes de Hamás del 7 de octubre de 2023, que desencadenaron la guerra en el enclave costero.
Sin embargo, el evento atrajo a varias decenas de miembros de movimientos juveniles, así como a ciudadanos de la minoría árabe de Israel.
"Si no logramos unir a todos los movimientos pacifistas, la situación se volverá difícil en este país. Estamos intentando ejercer influencia dentro del gobierno", explica Tahani Abd al Halim, militante y docente originaria de la ciudad árabe de Kafr Manda, en el norte de Israel.
"Hace falta un cambio. Los dos pueblos deben vivir juntos. Y el gobierno no debe representar únicamente al pueblo judío, sino también al pueblo árabe", afirma.
La cobertura mediática de la conferencia fue mínima, lo que ilustra la marginación del campo de la paz en el debate nacional.
Un pequeño grupo de diputados de izquierda y diputados árabes estuvo presente, entre ellos Ofer Cassif, del partido de extrema izquierda Hadash.
Para él, el objetivo es "forjar un futuro mejor para los dos pueblos de este país. Creo que, a largo plazo, venceremos. La cuestión es saber cuándo".
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