Países Bajos-Marruecos, un "derbi" de identidades y orgullo en el Mundial
Imane Rachidi
La Haya, 29 jun (EFE).- Países Bajos y Marruecos se enfrentan en los dieciseisavos de final del Mundial en un duelo que supera las fronteras del fútbol y que se vive como una especie de "derbi" de orgullos e identidades en Países Bajos, donde reside cerca de medio millón de personas de origen marroquí y doble nacionalidad.
El partido, previsto a las 01.00 horas GMT en Monterrey (México), decidirá una plaza en octavos de final, pero su simbolismo va más allá, y en ciudades como Ámsterdam, Róterdam, Utrecht o La Haya, muchas familias lo seguirán con sentimientos divididos entre el equipo naranja y los Leones del Atlas.
Según la Oficina Central de Estadística neerlandesa (CBS), en Países Bajos viven más de 437.000 personas de origen marroquí: 259.122 nacidas ya en territorio neerlandés y 178.206 nacidas en Marruecos. Esta comunidad, una de las más numerosas del país, convierte el partido en algo más cercano a un "derbi" social que a una simple eliminatoria internacional.
"Va a ser un partido de alto voltaje. También en Países Bajos. Eso hace que sea aún más bonito", resumió el internacional neerlandés Tijjani Reijnders tras la victoria ante Túnez, consciente de que el encuentro no solo se jugará en México, sino también en las calles, casas y cafés neerlandeses.
La patronal del sector hostelero (KHN) aseguró al diario digital NU que al menos 187 de los 342 municipios neerlandesas han ampliado horarios de apertura de bares y cafeterías para permitir que los aficionados puedan seguir el partido.
Celebraciones y disturbios
Los vínculos con Países Bajos también se reflejan en la composición del equipo marroquí, que cuenta con cuatro jugadores nacidos en territorio neerlandés y varios más formados o que juegan en la División de Honor de Países Bajos, la Eredivisie.
Ismael Saibari, una de las grandes figuras de Marruecos en este Mundial, es centrocampista del PSV; Noussair Mazraoui, Sofyan Amrabat y Anass Salah-Eddine nacieron y crecieron en Países Bajos.
Esta carga simbólica ha llevado a las autoridades neerlandesas a prepararse para posibles celebraciones multitudinarias o incidentes.
En Ámsterdam, el Ayuntamiento ha puesto en marcha un dispositivo específico para partidos nocturnos, con presencia de policías, pero también trabajadores juveniles, educadores de calle, agentes municipales y grupos de vecinos que actúan como mediadores para rebajar tensiones.
Los recuerdos del Mundial de Catar 2022 siguen presentes: las victorias de Marruecos provocaron grandes celebraciones en Países Bajos, pero también disturbios puntuales, especialmente en Ámsterdam, donde se registraron incidentes tras el triunfo marroquí sobre Bélgica.
El partido llega en pleno auge del fútbol marroquí, que se encuentra en el séptimo puesto del ranking FIFA, incluso por delante de Países Bajos.
La Academia Mohammed VI y la apuesta por jugadores con raíces marroquíes en Europa han sido claves en el crecimiento de los Leones del Atlas, que buscan consolidarse bajo el mando de Mohamed Ouahbi, nacido en Bélgica.
Países Bajos, por su parte, llega como primera de grupo, pero con una estadística complicada para Ronald Koeman: desde su regreso en 2023, no ha logrado derrotar a una selección situada entre las 25 mejores del mundo.
Un fútbol de identidades
"Marruecos es un equipo con muchísima calidad, ahora sí nos van a poner realmente a prueba", reconoció Koeman.
Pero, para Ouahbi, "no se trata de vencer a Países Bajos, sino de ganar para Marruecos".
El encuentro tendrá también un añadido sentimental por la figura de Abdelhak Nouri, exjugador del Ajax de origen marroquí que sufrió un paro cardíaco en 2017 y que desde entonces necesita cuidados permanentes.
"Las tres de la madrugada es complicado. Si está dormido, le dejamos descansar. En eso somos muy estrictos y no hacemos excepciones. Luego le enseñaremos el partido en su portátil", aseguró a la televisión pública NOS su hermano mayor, Abderrahim.
Su dorsal 34 se ha convertido en símbolo de unión para futbolistas de ambas selecciones y ha sido homenajeado por marroquíes y neerlandeses.
Países Bajos ganó a Marruecos en el Mundial de 1994; Marruecos se impuso en un amistoso en 1999 marcado por los silbidos a Dries Boussatta, primer internacional neerlandés de origen marroquí; y el equipo naranja volvió a vencer en 2017 en Agadir.
Tres décadas después del primer encuentro mundialista, Marruecos llega como un equipo convencido de poder competir con cualquiera, mientras que Países Bajos busca confirmar que sigue entre la élite.
En Monterrey estará en juego un puesto en octavos, mientras que en Países Bajos es cuestión de identidad y lealtades: habrá casas donde se animará al equipo naranja; en otras, a los Leones del Atlas; y en muchas se celebrará que ambas selecciones representen partes distintas de una misma historia familiar. EFE
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