Óscar Maya Belchí
Madrid, 11 jun (EFE).- El nombre del portugués José Mourinho lleva años ligado al Real Madrid. Sin embargo, los éxitos sin él no ponían su retorno sobre la mesa. Hasta esta temporada, en la que los conflictos internos y la ausencia de títulos hacen que el luso vuelva a dirigir al Real Madrid 13 años después.
De una salida que provocó división en el vestuario y el madridismo a ser el elegido para acabar, precisamente, con división y conflictos en el vestuario.
Mourinho llegó al Real Madrid en 2010 con el triplete con el Inter de Milán bajo el brazo, incluida una Liga de Campeones que conquistó en el Santiago Bernabéu.
En lo más alto de su carrera se hizo con el banquillo de un Real Madrid que encadenaba eliminaciones en octavos de final de la 'Champions', y en sus tres temporadas cayó en semifinales. Algo que, desde el club, como reconoce públicamente el presidente Florentino Pérez, ayudó al club a elevar el nivel competitivo y a poner la primera piedra de las seis Ligas de Campeones en diez temporadas.
Un recuerdo positivo de sus tres temporadas, a pesar de que salió del club en un clima de tensión por las polémicas generadas, que ha mantenido su nombre en la lista de futuribles a hacerse cargo del equipo, pero se juntaron los éxitos madridistas con la carrera decreciente del luso.
Sin embargo, la inestabilidad creciente del Real Madrid ha hecho que la directiva haya optado por recurrir a José Mourinho para reconducir la dinámica de un equipo que no gana un título desde diciembre de 2024. El último de Mourinho como técnico es de 2022, la Liga Conferencia lograda con la AS Roma.
13 años después, Mourinho volverá a ejercer de entrenador del Real Madrid con la necesidad de mejorar a sus predecesores en el cargo: la última temporada de Carlo Ancelotti; Xabi Alonso y Álvaro Arbeloa, quienes duraron solo unos meses.
De la mano izquierda de Ancelotti a una temporada en la que las diferencias entre jugadores y entrenadores, que trascendieron al público, pusieron de manifiesto las tensiones en el vestuario del Real Madrid.
De la relación rota entre el brasileño Vinícius Junior y Xabi Alonso, escenificada con el enfado del jugador tras ser sustituido en el clásico de la primera vuelta, a las caras largas y desaprobaciones del uruguayo Fede Valverde hacia su rol dentro del equipo.
Xabi no encontró la fórmula para llevar el vestuario. Y llegó un Álvaro Arbeloa cuya paz duró unos meses. Según se volvieron en contra los resultados, los problemas salieron a la luz.
El encontronazo del alemán Antonio Rüdiger a Álvaro Carreras, la pelea entre Valverde y el francés Aurelien Tchouaméni que acabó con el primero en el hospital por un traumatismo craneoencefálico sufrido tras una caída en plena discusión, las declaraciones del galo Kylian Mbappé críticas con el trabajo de Arbeloa... un caldo de cultivo que hace que Mourinho vuelva a aparecer.
El luso regresa al Real Madrid, del que se fue con conflictos internos avivados, para apagar, precisamente, conflictos internos, y, como en su primera etapa, elevar el nivel competitivo de un conjunto blanco que no gana un título desde diciembre de 2024, con el acomodo entre Mbappé y Vinícius en el campo como un punto caliente que ni Ancelotti, Xabi Alonso ni Arbeloa han logrado. EFE
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