¿Qué es el Diálogo Shangri-La de defensa y por qué es importante este año?
Singapur, 29 may (EFE).- El Diálogo Shangri-La, el foro de seguridad anual más importante de Asia, arranca este viernes en Singapur con el jefe de Defensa de EE. UU., Pete Hegseth, como protagonista, y las negociaciones sobre la guerra de Irán y la incierta situación de Taiwán como telón de fondo.
El foro, que transcurrirá entre hoy y el domingo en la próspera ciudad-Estado asiática, será inaugurado este viernes por el presidente To Lam, de Vietnam, país que defiende su neutralidad frente a las potencias y que se ha visto especialmente afectado por la crisis energética derivada de la guerra de Irán.
Inevitablemente, el conflicto en Oriente Medio, que no termina aún de resolverse, y las dudas de los socios de EE. UU. en Asia, sobre todo Taiwán, Japón y Filipinas, con respecto al compromiso de Washington en materia de seguridad, marcarán las conversaciones del Diálogo, marcado asimismo por la ausencia del ministro de Defensa chino, Dong Jun, por segundo año consecutivo.
¿QUÉ ES Y CUANDO SE INAUGURÓ?
Organizado por el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS), con sede en Londres, ésta es la vigésimo tercera edición del Diálogo Shangri-La, y se celebra en el hotel homónimo de Singapur del 29 al 31 de mayo, convertida en una de las conferencias internacionales de seguridad más importantes.
Mientras el terrorismo fue el tema prioritario del primer Shangri-La, celebrado meses después del ataque del 11-S, dos décadas después acabó siendo un barómetro del estado de las relaciones de Defensa entre Estados Unidos y China, si bien la ausencia del ministro chino impedirá un año más la esperada bilateral entre los jefes de seguridad de las mayores potencias mundiales.
¿QUIÉN PARTICIPA?
En contraste con los 11 jefes de Defensa que atrajo en su primera edición, este año contará con alrededor de un centenar de delegados- entre ministros y altos cargos de Fuerzas Armadas- de 44 países, según informaron los organizadores.
Destacan, además de Hegseth, sus homólogos de Japón, Shinjiro Koizumi; Corea del Sur, Ahn Gyu-back; Australia, Richard Marles; o Filipinas, Gilberto Teodoro Jr, todos socios en materia de seguridad de Washington, quienes buscarán un mensaje de tranquilidad en las palabras del estadounidense.
También estarán el militar de más rango de Alemania, Carsten Breuer; la ministra de las Fuerzas Armadas de Francia, Catherine Vautrin; el teniente general del Ejército de Pakistán, Nauman Zakaria, con el país como mediador en la guerra de Irán; y altos cargos de Defensa de Polonia y Países Bajos, entre otros.
China estará representada por una delegación de expertos de la Universidad Nacional de Defensa, la Academia de Ciencias Militares y la Armada.
¿CÓMO TRANSCURRE EL DIÁLOGO?
Uno de los platos fuertes son los discursos, así como los paneles abiertos a preguntas del público en los que participan los delegados, lo que da pie a respuestas menos rígidas de lo habitual por parte de altos cargos de Defensa.
El foro brinda la posibilidad de reuniones bilaterales y multilaterales entre bambalinas. Este año se espera que Hegseth se reúna en los márgenes con sus socios del AUKUS (Australia, Reino Unido), así como con el presidente vietnamita y otros delegados.
¿QUÉ SE ESPERA ESTE AÑO?
La relevancia del Shangri-La ha crecido a medida que el eje de la geopolítica mundial se desplazaba hacia Asia-Pacífico y aumentaba el pulso entre China y EE. UU. por su supremacía militar y económica en la zona, el teatro principal en el que se miden las fuerzas, con focos de tensión como Taiwán, Corea del Norte o el mar de China Meridional.
Asia recibe a Hegseth, ya en Singapur y quien está previsto que intervenga en el Shangri-La el sábado a las 8:35 hora local (00.35GMT), sumida en una crisis energética debido a los bloqueos en el estrecho de Ormuz, y con los socios de EE. UU. preocupados por Taiwán o el mar de China, que Pekín reivindica casi en su totalidad.
Se espera que Hegseth aproveche para intentar calmar a sus socios, remarcando el compromiso de Washington con la región, y también apretar las tuercas a sus aliados para que gasten más en Defensa, algo en línea con los propios planes de Japón, Corea del Sur o Taiwán.
No obstante, Hegseth no lo tendrá fácil para que cale el mensaje de calma. Durante la reciente visita a China de Trump, el republicano admitió al partir que la venta de armas a Taiwán, isla autogobernada que Pekín considera parte de su territorio, es una buena "baza negociadora", poniéndola en entredicho y rompiendo una tradición de décadas. EFE
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