Kike Serrano Mirones
Santander (España), 6 may (EFE).- Quince años se cumplen mañana, 7 de mayo, del fallecimiento de uno de los mejores golfistas de todos los tiempos, el español Seve Ballesteros, aunque su recuerdo, como asegura su hijo mayor, Javier, sigue presente tanto en el mundo del golf como fuera de él.
En una entrevista telefónica con EFE camino a Barcelona (noreste de España), donde mañana se recordará a Seve en un evento deportivo, Javi Ballesteros repasa estos quince años sin su padre.
Recuerda ese 7 de mayo de 2011 como "especial" en el buen sentido, porque es bonito cómo le sigue recordando la gente tras tanto tiempo, como en el malo, porque es duro llevar tanto tiempo sin padre.
"Cuando ocurrió yo tenía 20 años, mi hermano (Miguel) 18 y mi hermana (Carmen) 16, y siempre me da mucha pena que no nos haya visto crecer. Ahora tendría un nieto de mi hermana, que se llama Seve, como él. Creo que estaría orgulloso tanto de mis hermanos como de mí", asegura.
El mayor de los Ballesteros Botín subraya que, pese a que Seve fue número 1 del golf, ganador del Open Championship (1979, 1984 y 1988) y del Masters de Augusta (1980 y 1983) y poseedor del récord -aún vigente- de victorias en el circuito europeo (50), para él y sus hermanos era un padre normal, que les dedicaba todo el tiempo posible y era "muy cariñoso".
Reconoce que de pequeños tanto su padre como su madre inculcaron a sus hijos una vida normal, de pueblo, en Pedreña, el pueblo natal de Seve -que el 9 de abril hubiera cumplido 69 años- en la norteña región de Cantabria, que él puso en el mapa mundial y del que Javi sigue siendo vecino.
La fundación para mantener viva su imagen
Pese a haber fallecido en 2011, piensa que el legado de su padre "sigue muy vivo", aunque tiene claro que a medida de que pase el tiempo irá a menos.
El trabajo que llevan a cabo él y su familia en la Fundación Seve Ballesteros busca que tanto el mundo del golf como las nuevas generaciones le sigan recordando.
La entidad colabora con hospitales españoles y la Fundación Aladina para que los niños con cáncer pasen ratos más amenos por medio del golf, y lleva a algunas familias a conocer la localidad de Pedreña.
La Fundación tiene dos fines fundacionales: la investigación de los tumores cerebrales (enfermedad de la que murió el golfista), y acercar el golf y sus valores a los más jóvenes. "Creo que a través de estas dos cosas, la figura y el legado de mi padre sigue muy vivo", subraya.
Asegura que tanto a él como a sus hermanos les hizo mucha ilusión la decisión de denominar Seve Ballesteros al aeropuerto de Santander (capital de Cantabria), porque va a estar ahí para siempre, y explica que también con la marca Seve Collection tratan de mantener viva su imagen.
La personalidad que comparten con su padre
Cada hijo de Seve, pese a ser diferentes entre ellos, cuenta con aspectos de la personalidad de su padre.
Carmen tiene una personalidad "arrolladora" como la tenía él, Miguel es un "trabajador incansable" como lo fue Seve, y Javi sacó del golfista el ser "muy de casa", de su Pedreña, la que nunca dejó.
Su hijo mayor recuerda como uno de los momentos más especiales con su padre cuando fue su cadi en el Open Británico de 2006, además de los momentos que pasaba con Seve en el gimnasio de casa antes de ir al colegio, cuando él tenía unos diez o doce años.
"Lo veía como una manera de divertirme, estar con mi padre y ya está, pero con el paso del tiempo te das cuenta de que alguien que había sido el mejor en su deporte ya llevaba unos años jugando bastante mal y seguía trabajando para intentar volver. Eso dice mucho de mi padre, de todo lo que trabajó. Siempre me decía que sin trabajo y esfuerzo no se consigue nada, es algo que me ha marcado y gracias a eso soy una persona muy trabajadora", destaca.
Abrir su legado al público
Javi Ballesteros cree que Seve tendría una visión parecida a él en cuanto al golf actual. Cree que es bueno para el deporte la inyección de dinero que ha habido con los saudíes, aunque la tradición y la historia no se puedan comprar y "por eso no ha acabado de cuajar", opina.
Avanza que la idea de su familia es abrir el cuarto de trofeos de su padre que hay en Pedreña al público, aunque reconoce que su mayor ilusión es que dentro del circuito europeo haya un torneo que lleve el nombre de Seve.
"Hemos tenido contactos con el circuito europeo y, siendo honesto, no han sido muy positivos, lo cual es un poco decepcionante. Aun así lo vamos a seguir intentando, porque es algo que se merece y que sería bonito para los jugadores, para el público y para él", concluye. EFE
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