Agencias

Regresa el bullicio de la fiesta del cordero a Marruecos tras un año de suspensión

Regresa el bullicio de la fiesta del cordero a Marruecos tras un año de suspensión

Fatima Zohra Bouaziz

Rabat, 25 may (EFE).- Entre balidos, regateos y compradores que arrastran sus corderos, los mercados marroquíes vuelven a llenarse de familias en busca del animal perfecto para la fiesta musulmana de Aid al-Adha, que se celebrará este miércoles y recupera su pulso habitual tras la suspensión del sacrificio en 2025 por la sequía de siete años que castigó al país magrebí.

El rey Mohamed VI llamó el pasado año a no realizar el rito ante la prolongada sequía y su impacto en el ganado.

Ahora, con la mejora de las lluvias, el sector ganadero celebra la recuperación de la cabaña nacional, que supera por primera vez los 30 millones de cabezas (de las que el 76 % es ovino), con cerca de 9 millones destinadas al ritual, en una actividad que constituye una de las principales fuentes de ingresos de muchas familias rurales.

Una fiesta cara, pero sagrada

Las ganas no faltan entre los marroquíes, que apuran los preparativos para recuperar una de las fiestas más importantes del calendario musulmán y de la vida social del país. Para facilitar los desplazamientos, el Gobierno marroquí decretó además un puente festivo en estas fechas.

Y ante el gasto que supone el Aid, los funcionarios cobran su salario antes de la festividad y los bancos ofrecen créditos al consumo para facilitar los preparativos.

En uno de los mercados temporales habilitados en Temara, a las afueras de Rabat, Fatima abandona satisfecha el recinto junto a dos de sus hijos, sujetando un cordero con una cuerda.

"Estamos contentos, esperábamos la fiesta y estamos acostumbrados a ella. El año pasado no pudimos celebrarla. El Aid es indispensable para los marroquíes, lo hemos celebrado desde que nacemos", cuenta a EFE.

Fatima compró su cordero por 2.300 dirhams (210 euros) y considera que es un buen precio, aunque reconoce el alto coste de la festividad: calcula que gastará alrededor de 5.000 dirhams (460 euros) entre el animal y otros gastos. "El Aid lo merece porque es una ofrenda para Dios", afirma.

Esta fiesta conmemora la voluntad de Abraham de sacrificar a su hijo Ismael como un acto de obediencia a Dios, antes de que Dios interviniera para facilitarle un cordero y que sacrificara al animal en su lugar.

Desde las siete de la mañana, cientos de personas recorren este mercado temporal instalado desde el 14 de mayo. Bajo lonas improvisadas y junto a camiones abiertos, los vendedores exponen corderos y chivos mientras los clientes avanzan entre pasillos de tierra, comparan precios y regatean.

Regateo, también para el cordero

Hafid es comerciante. Vigila su rebaño rodeado de compradores. Afirma que llega a vender hasta 40 corderos diarios y agradece las medidas de seguridad en la zona.

"Hay oferta para todos según sus capacidades; los hay que cuestan 2.000 dirhams (180 euros) y otros más de 5.000 dirhams (460 euros)", asegura a EFE, mientras a su lado algunos clientes toquetean el lomo de un cordero para comprobar si está bien alimentado.

Entre la clientela también se mueven los funcionarios de la Oficina Nacional de Seguridad Sanitaria de los Productos Alimentarios (ONSSA), encargados de inspeccionar los puestos y controlar el estado de los animales.

Taha el Ouadghiri de ONSSA explica a EFE que en las revisiones detectan "entre tres y cinco casos" de corderos con quistes o lesiones que no son aptos para el sacrificio y que son apartados inmediatamente para evitar su venta.

Entre los clientes que abandonan el mercado sujetando a sus animales por los cuernos, se repite la pregunta del día: "¿Cuánto te costó el cordero?". "3.000 dirhams (275 euros)", responde un hombre antes de recibir la felicitación habitual: "Que te salga bien".

Pero no todos comparten el entusiasmo. Muchos se quejan del alza de precios: "No encuentro ese cordero que dicen que cuesta 2.000 dirhams (180 euros)", lamenta uno de los clientes.

Entre regateos y quejas por los precios, el Aid vuelve tras un año de suspensión a ocupar las calles, los hogares y las conversaciones de todo un país. EFE

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