República Checa recuerda el centenario de un mítico vuelo a 23 países en tres continentes
Gustavo Monge
Praga, 21 abr (EFE).- Chequia conmemora este año el centenario de un vuelo icónico realizado con un avión de producción checoslovaca, que entre finales mayo y finales de junio de 1926 estuvo durante 92 horas en el aire para recorrer más de 15.000 kilómetros y volar sobre tres continentes y 23 países, entre ellos España.
Con motivo del aniversario de este hito de la aviación de la entonces Checoslovaquia, el Museo de la Aviación de Praga ha reconstruido el avión con algunas piezas originales.
"Era una cuestión de prestigio, para mostrar la calidad del motor y del diseño de este avión de la empresa Aero con motor Breitfeld-Daněk", explicó a EFE Miroslav Kohl, director del museo, que se encuentra junto al aeropuerto militar de la capital checa.
El vuelo del biplaza Aero Ab-11, con dos pilotos a bordo, comenzó el 25 de mayo de 1926 en Praga y terminó el 23 de junio en la capital checa, tras volar 15.070 kilómetros por Europa, el norte de África y la parte asiática de Turquía.
Barcelona fue la segunda escala de la travesía, después de Istres, cerca de Marsella (Francia), con un "aterrizaje complicado" debido a la niebla que hubo entonces en la ciudad condal, explicó Kohl.
"Por la niebla no podían encontrar el aeropuerto. Lograron evitar la montaña de Montjuic, hasta que lograron aterrizar, después de nueve horas de vuelo, lo que entonces era un hito remarcable", recuerda el director del museo.
En uno de los hangares del museo se finaliza estos días una réplica exacta de la aeronave con muchas piezas originales, que se mostrará a partir del 25 de abril al público.
Aquella travesía de casi un mes, llegó por el sur hasta Casablanca (Marruecos), por el este a Ankara (Turquía), por el norte a Utti (Finlandia) y por el extremo oeste a Lisboa.
Según el director del museo, la expedición aérea sirvió sobre todo para mostrar que "Checoslovaquia era capaz de (realizar) semejante hito".
El joven país, que en 1918 se había independizado del Imperio Austro Húngaro, era entonces una joven democracia, con un fuerte tejido industrial.
El prestigio de la aviación checoslovaca
"La aviación checoslovaca del momento gozaba de buen renombre en el mundo, con empresas como Aero y Leto que exportaban mucho, y otra, Avia, cuyo modelo BH-21 se fabricaba bajo licencia en Bélgica", agregó Kohl.
La empresa Aero, fundada en 1919 y quesigue existiendo hoy, fabrica aeronaves militares de entrenamiento y compuestos para grandes productores como Boeing, Airbus o Embraer.
Aero instaló en su modelo Ab-11 un motor del fabricante checo Breitfeld-Daněk, con el que alcanzó durante la travesía de 1926 una velocidad media de 164 kilómetros por hora.
Los dos pilotos -un mecánico y un soldado del Ejército- no solo fueron los primeros checoslovacos en llegar a Marruecos en avión sino también en aterrizar en Finlandia.
Durante el trayecto entre Casablanca y Lisboa, el avión tuvo que hacer un aterrizaje de emergencia en Lagos (sur de Portugal) tras sufrir un desperfecto de su hélice, bien por un choque de una ave o por la arena procedente del norte de África.
Desde Portugal, el avión voló a Madrid, París, Londres y Bruselas, desde donde recorrió el norte de Europa, antes de bajar por Polonia a los Balcanes hasta Turquía, y de allí a Grecia e Italia, antes de aterrizar el 23 de junio de 1926 nuevamente en Praga. EFE
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