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Román le corta una oreja "escasa" a un gran toro de Conde de Mayalde

Román le corta una oreja

Paco Aguado

Madrid, 10 may (EFE).- El diestro valenciano Román le cortó sólo una "escasa" oreja al cuarto toro de la corrida de hoy de la feria de San Isidro, un serio ejemplar de la divisa del conde de Mayalde que le puso en bandeja un triunfo mayor por la prontitud y la entrega de sus embestidas, en un festejo de larga y densa duración.

Ese toro, cinqueño y cornalón, acabó respondiendo a las que eran sus prometedoras hechuras y, ya desde los cites de largo que le propuso su matador, mostró una bravura y una calidad continuas tras una muleta que lo lució, sí, pero que no acabó de apurar todas sus virtudes.

La faena de Román tuvo más forma que fondo, en tanto que esperó más que enganchó tan claras arrancadas y las ligó en trazos casi siempre cortos y abiertos, sin demasiado ajuste ni intensidad, pero con el animal poniendo el mayor porcentaje de emoción en un encuentro que fue jaleado por un público que hasta entonces había tenido pocos motivos para aplaudir.

Por eso, tras una sorprendente estocada en la suerte de recibir a la que "Enarbolado" acudió con la misma entrega, se pidió y se concedió una oreja que debió haberse doblado con más temple y más mando en unas tandas de muletazos, por ambas manos, que siempre se antojaron de menor nivel y hondura que el que propició el de Mayalde.

Antes, en el tercio de quites del tercero, se había producido la noticia negativa de la tarde, cuando el astado derribó a David Galván al torear por chicuelinas, infiriéndole ya en el suelo un pitonazo en la zona lumbar que le llevó a la enfermería, de donde, tras alterarse el orden de lidia, salió para lidiar al segundo de su lote en sexto lugar.

Pero los dos toros que tuvo que estoquear Galván no fueron ninguno de los titulares que le correspondieron en el sorteo, sino que, al devolverse estos por falta de fuerzas, fueron sustituidos por sendos sobreros de Fermín Bohórquez, de aparatoso volumen y que, acorde a sus bastas hechuras, no sacaron clase.

Tanto con uno como con otro el gaditano se extendió en dos largos empeños, plagados de pausas, en los que hubo mejores intenciones de planteamiento que resultados concretos, sin acabar de sacar mucho en claro antes y después del gesto de salir mermado de la enfermería para seguir en la lidia.

Algo así le sucedió también a Román con el segundo, que, flojo de remos, acabó rajándose afligido tras las prometedoras arrancadas que regaló cuando el valenciano le abrió faena en los medios, para después no terminar de sujetarlo ya en terrenos de tablas, ahora refugiado de las rachas de viento que soplaron en la primera mitad de esta larga corrida.

Tan largo minutaje del festejo estuvo motivado por la general dilación de los tres espadas tanto en sus espesas faenas como a la hora de manejar la espada, por lo que llegaron a sonar hasta cinco avisos, dos de ellos para Gonzalo Caballero, que regresaba a Las Ventas tras varios años de ausencia.

El madrileño, como correspondía, no exigió demasiado a un tercero con voluntad pero algo lastrado de fuerzas del que no sacó demasiado, pero tampoco lo hizo con el quinto, este sí con mucho más que torear.

Bravo y con voluntad de repetir las embestidas, el de Mayalde se encontró, en cambio, con una muleta movida con demasiada ligereza y en cortas trayectorias que, de uno en uno los pases, tampoco llegó a aprovechar así la clara ocasión de triunfo que ofreció el animal.

FICHA DEL FESTEJO:

Cuatro toros de conde de Mayalde, de excelente presencia, bajos, de buenas hechuras y seria y generosamente armados. Los dos primeros fueron nobles aunque faltos de un mayor fondo de fuerza y raza, mientas que los otros dos dieron un gran juego en el último tercio, con brava entrega, y especialmente el cuarto, de prontas y profunda embestidas. Y dos sobreros de Fermín Bohórquez en primer y sexto lugares, sustitutos de sendos titulares devueltos por flojo, bastos, voluminosos y sin clase.

David Galván, de lila y oro: media estocada delantera desprendida y descabello (silencio tras aviso); estocada delantera (silencio).

Román, de sangre de toro y oro: cuatro pinchazos, estocada honda atravesada y tres descabellos (silencio tras aviso); estocada delantera atravesada perpendicular (oreja tras aviso).

Gonzalo Caballero, de rosa y oro: pinchazo, media estocada caida y cinco descabellos (silencio tras aviso); pinchazo y estocada caída tendida (silencio tras aviso).

Galván fue derribado en un quite por chicuelinas por el tercero, que le infirió un pitonazo en la región lumbar. Después de ser atendido en la enfermería, salió para matar al segundo de su lote en sexto lugar, por el que se variaron los turnos de la lidia.

Entre las cuadrillas, destacaron en la brega Manuel Larios y especialmente Iván García, que también saludó en banderillas al igual que Ángel Gómez y Fernando Sánchez.

Tercer festejo de abono de la feria de San Isidro, con casi lleno en los tendidos (20.699 espectadores, según la empresa), en tarde fresca y con rachas de viento, y de casi tres horas de duración.

EFE

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