Andrea Montolivo
San Antonio (EE.UU.), 5 jun (EFE).- El Frost Bank Center vuelve a vestirse de gala este viernes para el segundo partido de las Finales de la NBA, apenas 48 horas después de la derrota sufrida por los San Antonio Spurs contra los New York Knicks.
Los Spurs encaran el segundo encuentro con la presión añadida tras caer en el estreno por 95-105. El Frost Bank Center vuelve a rozar el lleno absoluto y la ciudad responde con un ambiente de fiesta que mezcla tradición texana y la nueva era liderada por Victor Wembanyama.
Entre los símbolos más peculiares de estas Finales destacan las ya célebres monjas de los Spurs, un grupo de Hermanas Salesianas que acude al pabellón desde hace años y que se ha convertido en uno de los elementos más reconocibles de la grada.
Wembanyama vuelve a liderar a unos Spurs que llegaron a estas Finales tras eliminar a los vigentes campeones, los Oklahoma City Thunder, en las finales del Oeste, y que ahora buscan igualar la serie antes de viajar a Nueva York.
Enfrente, unos Knicks que regresan a la pelea por el anillo después de 27 años y que han movilizado a cientos de aficionados hasta Texas. Muchos de ellos entraron al pabellón con horas de antelación y entonaron cánticos de apoyo para su franquicia.
Las entradas para este segundo partido se volvieron a disparar en las plataformas de reventa, con precios que oscilaron desde unos 490 dólares hasta cifras de cuatro dígitos en las gradas bajas.
En los alrededores del pabellón se mezclan gorras naranjas y camisetas de Jalen Brunson con el blanco y negro clásico de los Spurs.
Spurs y Knicks vuelven a competir sobre un parqué especial, con la imagen del trofeo Larry O'Brien en el centro de la pista, un emblema que no se veía en las Finales desde 2009.
Tras este segundo encuentro en San Antonio, la serie viajará al Madison Square Garden para el tercer y cuarto partido. EFE
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