Santamaría, leyenda del Madrid y mundialista con Uruguay y España, pero sin 'Maracanazo'
Madrid, 15 abr (EFE).- José Emilio Santamaría, fallecido este miércoles a los 96 años de edad, pasó a la historia del fútbol como leyenda del Real Madrid, con el que conquistó cuatro Copas de Europa, y por la particularidad de disputar dos Mundiales (1954 y 1962) con dos selecciones, las de Uruguay y España, aunque se perdió el 'Maracanazo' de 1950.
Además, ya como entrenador dirigió a La Roja en el Mundial organizado por España en 1982, conquistado por Italia y en el que la selección anfitriona no pasó de la segunda fase, lo que le costó el puesto como técnico nacional.
Sus comienzos en Uruguay
Nacido en Montevideo el 31 de julio de 1929, hijo de emigrantes gallegos, comenzó a trabajar desde joven en el sector bancario en la capital uruguaya, actividad que compaginó con sus primeros pasos en el fútbol.
Se inició en 1944 en el Club Atlético Pocitos -del homónimo barrio de Montevideo- y, un año después, ingresó en las categorías juveniles del Nacional, uno de los dos clubes más importantes del fútbol uruguayo.
En 1947 debutó con el primer equipo, donde desarrolló una brillante etapa de más de una década. Fue capitán durante 12 años y conquistó cinco campeonatos de Liga (1950, 1952, 1955, 1956 y 1957), además de la Copa Internacional de Montevideo en 1953.
Internacional en 25 ocasiones con Uruguay, donde portó el brazalete de capitán durante siete años, fue cuarto en el Mundial de Suiza de 1954 y bronce en el Campeonato Sudamericano de 1957 de Lima.
No obstante, en su memoria quedó, como relató en varias entrevistas, su ausencia en uno de los momentos históricos más relevantes del fútbol del pequeño país suramericano: el 'Maracanazo', el Mundial de fútbol conquistado por Uruguay ante Brasil en 1950.
"Yo era muy jovencito y jugaba en el mediocampo y el titular era Obdulio Varela. Yo en mi equipo, Nacional, pasé a jugar de central y mi entrenador, Enrique Fernández, me decía que como no iba a jugar en la selección que no me dejaba ir y justo el día antes tuve que renunciar. Perdí el título de campeón del mundo por ese motivo", explicaba recientemente al diario As.
El salto a España
En mayo de 1957 fichó por el Real Madrid, donde se convirtió en uno de los mejores marcadores centrales de Europa. Bajo la presidencia de Santiago Bernabéu, vivió una de las etapas más exitosas del club, compartiendo vestuario con figuras legendarias como Alfredo Di Stéfano, Ferenc Puskas, Amancio Amaro, José Martínez 'Pirri' o Paco Gento.
En las diez temporadas que vistió la camiseta blanca, logró seis títulos de Liga, la Copa del Generalísimo de 1962 y la Copa Intercontinental de 1960, pero sobre todo cuatro Copas de Europa (1958, 1959, 1960 y 1966) en siete ediciones disputadas.
Tras obtener, por sus orígenes, la nacionalidad española en 1958, debutó con La Roja ese mismo año contra Irlanda del Norte, convirtiéndose así en uno de los pocos jugadores que han representado a dos países en competiciones internacionales. Esta situación conoció otro hito cuando representó a España en el Mundial de Chile 1962, en el que no pasó de la primera fase.
Se retiró como jugador al término de la temporada 1965-1966 y comenzó una nueva etapa en los banquillos para dirigir las categorías inferiores del Real Madrid y, en 1968, entró a trabajar en la Federación Española de Fútbol (RFEF) para encargarse de los juveniles y los olímpicos: participó en los Juegos de México '68 y conquistó dos años después el Europeo amateur de Italia.
Entre 1971 y 1977 entrenó al RCD Espanyol, al que situó tercero en la Liga 1972-1973, cuarto en la 1975-1976 y sexto en la siguiente campaña y al que llevó a participar dos veces en la Copa de la UEFA (1973 y 1976).
En 1978 regresó a la Federación para coordinar las selecciones inferiores, etapa esta de "formación de jugadores" de la que se "enorgullecía", como explicó en 2014 en una entrevista con la RFEF, por "haber creado selecciones de distintas edades que continúan jugando y que han sido un éxito".
También fue profesor y director de la Escuela Nacional de Entrenadores.
El 24 de septiembre de 1980 fue nombrado seleccionador nacional absoluto, en sustitución de Ladislao Kubala, cargo que ocupó hasta julio de 1982, días después de la finalización del Mundial de España.
En la citada entrevista con As, reconoció que esa cita deportiva le hizo no querer "saber nada" de fútbol. "Llega un momento en que la amargura te priva de tener una confianza sobre la gente que vas a hablar", explicó y reconoció que "empiezas a dudar de todo el mundo".
Desligado desde entonces del fútbol, se dedicó a sus negocios privados y, como explicaba a los medios de la RFEF, a llevar "una vida tranquila, reposada" y en la que estaba "muy unido familiarmente" a los suyos: su esposa Nora, sus hijos Nelson, Nora, Beatriz, José, Silvia y Javier, nietos y bisnietos, a quienes el Real Madrid daba este miércoles sus condolencias.
Durante su trayectoria, recibió diversos reconocimientos como figurar entre los mejores 50 jugadores de la historia de la UEFA; el bautismo con su nombre de la Escuela de Integración Social en Montevideo; la inclusión en la Asociación de Veteranos del Real Madrid -donde colaboró como comentarista- o su ingreso en el Consejo de Sabios de la Asociación de Futbolistas Españoles. EFE
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