Secesionistas del norte de Mali intensifican el asedio a un cuartel clave del Ejército
(Actualiza con más bombardeos del Ejército maliense en Anéfif)
Rabat, 7 jul (EFE).- El Frente de Liberación del Azawad (FLA), que reivindica la independencia de esa región del norte de Mali, intensificó su asedio contra un cuartel estratégico del Ejército maliense y del grupo paramilitar ruso Africa Corps en la localidad septentrional de Anéfif, en medio de una batalla por arrebatar el control de la zona a las fuerzas gubernamentales.
"Los mercenarios rusos y los militares malienses siguen atrincherados en su campamento. Nuestros ataques continúan contra las infraestructuras y los medios de apoyo que les permiten mantener sus posiciones", explicó el portavoz del FLA, Mohamed Elmaouloud Ramadane en su cuenta en Facebook.
Añadió que sus recientes ataques contra el cuartel, en los que emplean drones explosivos, tuvieron como objetivo su red de telecomunicaciones para "deteriorar aún más su capacidad de mando, coordinación y transmisión".
El control de Anéfif permitiría aliviar la presión militar de las fuerzas gubernamentales sobre Kidal, además de liberar varios ejes viales que la atraviesan, y abriría la posibilidad de avanzar hacia Gao, la importante ciudad reclamada por los independentistas y situada 240 kilómetros al sur.
El responsable independentista lamentó que después de fracasar en romper el cerco impuesto por las fuerzas del FLA sobre sus elementos atrincherados en el campamento de Anéfif, situada unos 1.500 kilómetros al noreste de Bamako, los combatientes rusos y los militares malienses atacaron a civiles.
Esta nueva escalada en el norte de Mali se produjo después de que el FLA anunciara, el pasado sábado, el inicio de una operación militar para apoderarse de la localidad de Anéfif, con menos de un millar de habitantes y situada unos cien kilómetros al sur de Kidal, bastión de los secesionistas del norte.
La ciudad de Kidal fue tomada por el FLA a finales de abril pasado, tras ataques a gran escala coordinados con el Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes (JNIM, filial de Al Qaeda en el Sahel) y que culminaron con el asesinato del ministro de Defensa de Mali, Sadio Camara, a manos de yihadistas cerca de Bamako.
Durante la ofensiva iniciada el pasado sábado, el FLA afirmó haber destruido un convoy militar del Ejército maliense y de paramilitares rusos Africa Corps (que sustituyó en Mali a la empresa rusa de seguridad Wagner) que se dirigía a Anéfif, y haber derribado un helicóptero y un dron de las fuerzas gubernamentales.
Ninguna fuente independiente ha confirmado estas informaciones, aunque el FLA difundió vídeos no verificados de esos acontecimientos.
El FLA y el JNIM llevaron a cabo en el pasado operaciones conjuntas contra las fuerzas gubernamentales, pero en esta nueva ofensiva se desconoce si existe coordinación entre ambos grupos, pues la filial de Al Qaeda no anunció en ningún momento su implicación.
Por su parte, el Ejército maliense anunció la destrucción este lunes de cinco vehículos blindados, 20 todoterrenos y cientos de motocicletas en 35 bombardeos aéreos en Anéfif, que habrían causado la muerte de más de 200 "terroristas". Además, se comprometió a continuar sus operaciones hasta alcanzar la victoria final.
Tras los ataques coordinados del pasado abril, que llevaron a la toma de Kidal, el portavoz del FLA, Elmaouloud, explicó entonces en una entrevista a EFE que la coordinación con el JNIM responde a una necesidad "táctica" impulsada por jefes tribales para evitar enfrentamientos entre ambos grupos y sumar fuerzas contra el Ejército maliense y fuerzas rusas.
En esa entrevista, el dirigente independentista reafirmó que el objetivo de su lucha es la autodeterminación de su pueblo, que reclama dos tercios del territorio maliense.
Aunque el origen del desacuerdo entre la región del Azawad y las autoridades centrales de Mali es antiguo, el nuevo episodio de guerra estalló en 2020, tras un golpe de Estado que llevó al poder a una cúpula militar que decidió romper un acuerdo de paz firmado en 2015 y que otorgaba a la población norteña amplias competencias autonómicas.
Los secesionistas del Azawad, integrados en su mayoría por comunidades tuareg, árabe, peul y songhai, sostienen que las crisis recurrentes con los gobiernos centrales se deben al fracaso de las élites de Bamako, dominadas por la etnia bambara, la mayor del país, para construir desde la independencia de Francia en 1960 un Estado políticamente inclusivo que garantice un desarrollo socioeconómico equitativo en todas las regiones. EFE
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