Shehbaz Sharif: el mediador de los 10 minutos que le compró dos semanas de tiempo al mundo
Islamabad, 8 abr (EFE).- El primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif, a menudo subestimado como un burócrata a la sombra de su linaje familiar, se ha alzado hoy como el arquitecto de una tregua de dos semanas entre EE. UU. e Irán, presentándose como el único interlocutor capaz de desactivar un conflicto que parecía inevitable.
El éxito de Sharif como mediador internacional revela también un talento doméstico, ser el puente entre el poder civil y el estamento militar paquistaní. Su estrecha con el mariscal de campo Asim Munir, el interlocutor militar de la Casa Blanca, le ha permitido hablar en nombre de un Estado que tiene la capacidad de garantizar lo que promete.
Shehbaz es el rostro diplomático de un régimen que Trump respeta porque entiende que, detrás del traje del primer ministro, está el respaldo del Ejército.
El eterno gestor a la sombra
A pesar de su larga carrera, Shehbaz (1951) siempre habitó a la sombra de su hermano mayor, Nawaz Sharif, tres veces primer ministro y figura histórica del país.
Mientras Nawaz dominaba la escena nacional con un liderazgo carismático y a veces confrontativo, Shehbaz se conformaba con dirigir Punyab, donde se forjó una reputación de administrador incansable y pragmático.
Todo cambió en 2018 con la inhabilitación de Nawaz por corrupción y su posterior exilio. Ese vacío catapultó a Shehbaz al frente de la Liga Musulmana de Pakistán (PML-N) y, finalmente, a la presidencia del Gobierno en 2022.
Sin embargo, su ascenso no ha estado exento de polémica, su actual mandato, iniciado en marzo de 2024, nació bajo acusaciones de fraude electoral y protestas de la oposición.
Supervivencia y pragmatismo
Nacido en una familia de empresarios de Lahore, Sharif entiende la política como una cuestión de resultados y supervivencia.
Ha conocido el exilio tras el golpe de Estado de 1999 y la jusricia de su país cuando en 2020 fue detenido por acusaciones de blanqueo de capitales que implicaron la congelación de 23 propiedades familiares.
No obstante, en un giro recurrente en la política del país, estos casos se han desvanecido desde que asumió el cargo de primer ministro.
Esa capacidad de navegar en el fango y mantener los canales abiertos con los generales, a quienes se les ve como los verdaderos gobernantes de Pakistán, es lo que hoy le ha permitido mediar con éxito.
En 2023 admitió ser el "favorito del establishment" y aunque quiso matizarlo, hoy esa etiqueta es su mayor activo. EFE
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