Suero en vez de hamburguesas: atención médica de emergencia en un McDonald's de Venezuela
La Guaira, Venezuela, 4 Jul 2026 (AFP) -
Cuatro bolsas de suero cuelgan del techo de un McDonald's devenido en hospital tras dos devastadores terremotos en Venezuela, donde miles de pacientes acuden a improvisados centros de salud en la zona cero del desastre.
El doble sismo de magnitud 7,2 y 7,5 golpeó con fuerza el estado La Guaira, sin capacidad para una atención hospitalaria masiva en plenos destrozos, con más de 2.600 muertos y unos 12.600 heridos.
Las primeras víctimas se trasladaron a dos hospitales que se desbordaron en pocas horas. Los pacientes acuden ahora a toldos dispuestos en carreteras y hasta en un terminal de autobuses en Catia La Mar, la zona menos turística de La Guaira impactada por los temblores.
Un McDonald's en Caraballeda recibe a decenas de personas con "crisis hipertensivas, crisis de ansiedad, síntomas diarreicos", dijo a la AFP Karlys Figueroa, cirujana oncológica de 33 años y voluntaria en la atención a la tragedia.
El lugar es un ambulatorio de campaña, con un área de triaje, farmacia, almacén y zonas de atención psicológica y veterinaria. Más de una treintena de médicos venezolanos voluntarios como Figueroa atienden a los afectados.
En el mostrador donde se entregan las conocidas hamburguesas ahora se reparten arepas y sándwiches donados, y la heladería mutó en un refugio de animales rescatados que buscan nuevo dueño.
Figueroa hace preguntas de rigor a Gilber Oropeza, un bombero que viajó desde el estado Yaracuy para sumarse a las labores de rescate. Ha estado retirando escombros en sus labores de búsqueda de personas. "Creo que por eso me enfermé del estómago", cuenta a la AFP acostado en un banco acolchado.
"Gracias a Dios vinimos a apoyar, son muchos los afectados que atender", dice Figueroa, antes de salir del lugar a repartir medicamentos por la zona repleta de escombros de edificios derrumbados.
- "Faltaron manos" -
Tres grandes tiendas blancas se levantaron en el patio de un terminal de autobuses en Catia La Mar. Dentro de cada una hay seis camillas equipadas con monitores para ofrecer atención primaria, tanto física como psicológica.
Una mujer llora en silencio mientras se cubre el rostro con un pañuelo. Un doctor le explica con calma su condición de salud.
Cerca de 4.000 pacientes han sido atendidos en este centro provisional.
Iverson Medina recibe atención en una camilla. Tiene una férula en la pierna derecha y el tobillo izquierdo tras pasar 16 horas entre las ruinas de su edificio.
"Sentí mucho miedo porque yo pensaba que no me iban a rescatar, después de que vi a los bomberos me calmé", comentó a la AFP Medina, de 13 años, acompañado por su hermana.
Medina y un primo sobrevivieron, pero vio morir a su abuela y a otro de sus primos.
María José Pino, una ginecóloga y obstetra, también sobrevivió al temblor. Con una pierna lastimada, atiende pacientes sin parar desde el día uno.
Pero la impotencia la invade. "Siento que a pesar de lo que hice, como que no hice nada, como que faltó, porque sí faltaron manos, faltó ayuda", sostuvo.
El doctor Antonio Olaizola explicó a la AFP que el riesgo de epidemias crece a medida que los afectados colman los refugios tras el derrumbe de más de 180 edificios en La Guaira.
"Ya tenemos procesos infecciosos derivados del mismo acontecimiento", indicó, al advertir que el hacinamiento es "fundamental" en la propagación de enfermedades.
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