"Te acosan y te amenazan": los zimbabuenses que abandonan Sudáfrica por ataques xenófobos
Chengetai Zvauya
Harare, 2 jul (EFE).- Miles de zimbabuenses han cargado autobuses con maletas, mantas y otras pertenencias en las últimas semanas, en ocasiones tras acampar durante días ante la Embajada de Zimbabue en Pretoria, para volver a su país por el miedo a los ataques xenófobos ocurridos en Sudáfrica en los últimos meses.
"Llevaba más de quince años viviendo en Sudáfrica, con trabajos poco cualificados, principalmente cuidando niños y haciendo labores de asistencia en el suburbio de Alexandra", una zona residencial en Johannesburgo (norte), dice a EFE Monica Sibanda, recién llegada a la estación de autobuses Road Port, en Harare, la capital zimbabuense.
"El problema surge cuando, al salir del trabajo y volver a casa, te puedes encontrar con ciudadanos sudafricanos que te acosan y te amenazan. Creo que era mejor para mí marcharme ante de que sea demasiado tarde", relata Sibanda.
Imágenes como las que describe Sibanda han inundado en los últimos meses las redes sociales, donde se ven grupos de sudafricanos manifestándose e incluso acosando y apaleando a inmigrantes africanos supuestamente en situación irregular, a los que culpan de los problemas económicos del país, la deficiente prestación de servicios públicos o las altas tasas de delincuencia.
Los grupos antiinmigración han llegado a impedir que estos migrantes accedan a atención médica y educación en instalaciones públicas.
Ante esta situación, Zimbabue se ha unido a otros países como Ghana, Nigeria, Mozambique, Uganda, Kenia o Malaui y ha empezado a repatriar a ciudadanos residentes en Sudáfrica que lo soliciten.
Más de 3.000 retornados
El Gobierno zimbabuense elevó este lunes a más de 3.600 el número de retornados desde principios de junio, incluidos niños.
"El Gobierno ha intensificado sus esfuerzos para repatriar a los zimbabuenses varados en Sudáfrica y ha solicitado más apoyo a sus socios", señala a EFE el ministro de Asuntos Exteriores, Amon Murwira, al precisar que el Ejecutivo activó el Fondo de Emergencia "como parte de una respuesta humanitaria nacional más amplia".
Murwira alerta de que "el número de ciudadanos que regresan a casa aumenta cada día".
Para ayudar a la causa, el empresario y miembro del comité central de la gobernante Unión Nacional Africana de Zimbabue-Frente Patriótico (ZANU-PF) Kudakwashe Tagwirei donó un millón de dólares al Gobierno para financiar la repatriación de hasta 20.000 nacionales.
El departamento de Murwira estima que más de un millón de zimbabuenses viven de manera irregular en Sudáfrica, a pesar de que este país introdujo en 2009 permisos de inmigración especiales para Zimbabuenses, cuya validez se extendió hasta mayo de 2027 y a los cuales se han acogido unas 178.000 personas.
"Dificultades para sobrevivir"
Otro de lo retornados, Brigthon Chasara, que vivía en Johannesburgo desde 2010, admite en declaraciones a EFE que muchos zimbabuenses en Sudáfrica no están regularizados.
"Nos enfrentamos a dificultades para sobrevivir porque las empresas para las que trabajábamos nos exigen documentación. No podíamos trabajar sin un permiso de trabajo, así que ahora nos vemos forzados a volver a casa", apunta Chasara, si bien destaca que "la vida era buena en Sudáfrica si tenías un empleo formal".
"Yo trabajaba y enviaba dinero a mi familia, pero no puedo continuar porque se ha vuelto peligroso", lamenta.
Una vez han regresado a Zimbabue, Chasara y sus compañeros retornados reciben atención del Departamento de Bienestar Social antes de reunirse con sus familias.
"Se están movilizando recursos junto con el sector privado, agencias humanitarias, socios para el desarrollo, ONG e iglesias", detalla a EFE el ministro zimbabuense de Gobierno Local y Trabajos Públicos, Daniel Garwe.
"Necesitamos alimentos, ropa, mantas y tiendas de campaña para alojar a los repatriados. Parte de este apoyo lo proporciona la Embajada en Sudáfrica, que también ha estado dando cobijo a algunas personas", añade Garwe.
Para facilitar todavía más el regreso el Gobierno permite a sus ciudadanos introducir efectos personales, enseres domésticos y un vehículo en el país libres de impuestos y ha instruido a los colegios para que acojan a los niños retornados.
Asimismo, las fuerzas de seguridad en los puestos fronterizos se mantienen en "alerta máxima" para recibir a los repatriados.
Las tensiones xenófobas contra migrantes africanos son un problema recurrente en Sudáfrica, donde grupos antiinmigración convocaron manifestaciones en todo el país a las que acudieron miles de personas el pasado martes, día que fijaron como fecha límite a los indocumentados para abandonar el país. EFE
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