Agencias

Turquía conmemora el fallido golpe de 2016, la asonada que consolidó el poder de Erdogan

Turquía conmemora el fallido golpe de 2016, la asonada que consolidó el poder de Erdogan

Ankara, 14 jul (EFE).- Turquía conmemora este miércoles el décimo aniversario del intento de golpe de Estado de 2016, una asonada fallida seguida de una enorme represión que acabó por consolidar el poder casi absoluto del presidente Recep Tayyip Erdogan.

Eran pasadas las diez de la noche del 15 de julio de 2016 cuando una columna de tanques salió a las calles de Estambul y bloqueó el puente sobre el Bósforo, con los militares rebeldes anunciando que buscaban deponer a Erdogan.

Apenas 12 horas más tarde, todo había terminado, la policía había restablecido el orden y Erdogan describió la asonada como "un regalo de Dios", que le permitía afianzarse en el poder.

Diez años más tarde, el Gobierno celebra el acontecimiento, efectivamente, como un hito en la formación del espíritu nacional que propugna, reivindicando la memoria de los 253 civiles que fallecieron esa noche.

Sus nombres, biografías y fotografías adornarán mañana una plaza en Estambul, un parque en Ankara y protagonizarán exposiciones en los seis aeropuertos más importantes de Turquía.

Además, por la mañana del miércoles se organiza una marcha por el puente del Bósforo en el que tuvieron lugar los enfrentamientos mejor documentados entre tanques y civiles, y por la noche, sobre este mismo puente, 1.500 drones escenificarán un espectáculo de luces.

La cofradía tras el golpe

El Gobierno turco atribuye el golpe a las redes secretas de una cofradía islamista infiltrada en el Ejército, dirigido por el influyente predicador Fethullah Gülen, exiliado en Estados Unidos y fallecido en 2024.

Gülen negó toda relación con el golpe, pero era un hecho conocido que el teólogo, cuyos seguidores en la Judicatura y la Administración habían sido durante una década larga la vanguardia del movimiento islamista de Erdogan, tenía toda la intención de hacerse con el poder, tras enfrentarse a su antiguo aliado a partir de 2014.

La asonada permitió a Erdogan proclamar el estado de emergencia y lanzar amplias purgas no solo en el Ejército, sino sobre todo en Policía, Judicatura y funcionariado, para eliminar a sus ahora rivales, destituyendo a más de 100.000 empleados de la administración.

También le ayudó a ganar el referéndum constitucional de 2017, que concentró prácticamente todo el poder en manos del presidente, un sistema que "es la raíz de los actuales problemas de derechos humanos, justicia y libertad", asegura a EFE el antiguo fiscal y exdiputado Ilhan Cihaner.

Cihaner fue el primer fiscal en investigar el movimiento de Gülen, pero se topó con la oposición de sus superiores e incluso fue denunciado y enviado brevemente a la cárcel en 2010, evidenciándose, dijo, el enorme poder de la cofradía en la Judicatura.

Estado paralelo

Gülen, nacido en 1941 en la provincia de Erzurum (Turquía oriental), empezó a construir su red de seguidores en la década de 1960, especialmente financiando academias de formación complementaria para preparar a jóvenes para los exámenes de funcionariado y facilitarles el ingreso en la Administración.

La red de antiguos alumnos de estas academias, fieles seguidores del gurú, se mantenía en secreto, pero tras la victoria electoral del partido de Erdogan, el islamista AKP, en 2002, empezó a copar una gran cantidad de altos cargos, especialmente en la Policía, pero también la enseñanza, formando lo que el Gobierno hoy describe como "un Estado paralelo".

La alianza entre la cofradía gülenista y el partido de Erdogan se rompió en 2014 por una lucha de poder, el Gobierno declaró al movimiento "grupo terrorista" en 2015 y, un año después, una reducida facción del Ejército protagonizó un golpe fallido que se desmoronó antes del amanecer.

Horas después del golpe, el Gobierno destituyó a 2.745 jueces, suspendió en los días siguientes a 50.000 funcionarios, casi la mitad vinculados al sector educativo, y abrió investigaciones judiciales contra 720.000 personas.

Curiosamente, el sector militar, con apenas 5.000 militares condenados, fue el menos afectado.

Purgas y cárcel

Diez años después del golpe, 127.000 acusados han sido condenados, y actualmente unos 10.000 siguen cumpliendo condena, si bien en cierto momento hubo hasta 120.000 acusados en prisión preventiva.

La mayoría de los funcionarios destituidos tenían algún vínculo con el movimiento islamista, aunque en muchos casos bastaba una relación indirecta o incluso involuntaria, como escolarizar a sus hijos en centros financiados por la cofradía o tener una cuenta en un banco controlado por el grupo.

Pero además, las amplias purgas, realizadas por decreto, sin decisión judicial y sin posibilidad de recurso, se aprovechaban también para eliminar del mundo laboral a numerosos izquierdistas críticos con el Gobierno, pero radicalmente opuestos a los gülenistas, denuncia Cihaner.

Desmantelar las estructuras gülenistas ilegítimas en la Administración era necesario para recuperar las libertades democráticas y el Estado de derecho, sostiene el exfiscal, pero las purgas terminaron sirviendo para consolidar el poder de Erdogan y eliminar a la oposición, considera.

"Lo que vivimos ahora es similar a lo que habríamos vivido si el golpe hubiera triunfado", concluye. EFE

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