Un estudio sitúa hace 700.000 años el Achelense de origen africano en la península ibérica
Burgos (España), 17 abr (EFE).- Un estudio del equipo investigador vinculado a los yacimientos de Atapuerca, España, sitúa hace 700.000 años la llegada del Achelense de origen norteafricano a la península ibérica, lo que permite adelantar en 200.000 años la primera evidencia conocida sobre este tipo de achelense en Europa.
La investigación se publicó en la revista Quaternary Sciencie Reviews y documenta la evidencia más antigua del Achelense clásico de la península ibérica de origen norteafricano a través del hallazgo de trece herramientas líticas, informó en nota de prensa la Fundación Atapuerca, impulsora del estudio.
El artículo demuestra que grupos de homininos con tradiciones técnicas achelenses de afinidad norteafricana ya estaban presentes en la península ibérica hace 700.000 años.
Estas industrias, conocidas como Large Flake Acheulean, se caracterizan por la producción de herramientas de gran tamaño como bifaces, picos y hendedores, generalmente elaborados sobre grandes lascas y con formas simétricas.
"Este hallazgo demuestra que las tradiciones achelenses llegaron a la península ibérica al menos 200.000 años antes de lo que se pensaba, lo que obliga a replantear los modelos sobre el origen y la dispersión de estas tecnologías en Europa", explicó Francisco- Javier García-Vadillo, autor principal del estudio.
Herramientas recuperada en el Arlanza
Las herramientas fueron recuperadas en un antiguo cauce fluvial del río Arlanza, en el Cerro de La Revilleja, un tramo del valle del río Arlanza (centro norte de España) que constituyó un corredor paleotopográfico para las poblaciones paleolíticas, que conectaba con el valle del río Arlanzón y la sierra de Atapuerca a través de la Tierra de Lara.
La antigüedad del yacimiento fue determinada mediante Resonancia Paramagnética Electrónica (ESR) y núclidos cosmogénicos, y supera las de yacimientos clásicos como Sima de los Huesos y Galería en Atapuerca (Burgos) o Gruta da Aroeira (Portugal).
Hasta ahora, se consideraba que este tipo de tecnologías no aparecía en la península ibérica antes de hace unos 450.000 años; sin embargo, en la datación por ESR las edades obtenidas por distintos centros paramagnéticos coinciden en torno a los 700.000 años, igual que las obtenidas por núclidos cosmogénicos.
Una nueva reflexión
De este modo, los datos aportados por Revilleja de Valparaíso suponen un avance significativo en la comprensión del poblamiento europeo durante el Pleistoceno medio; y también contribuyen a matizar la visión del Achelense europeo, basada principalmente en yacimientos de Francia e Italia.
Por primera vez, se documenta en la península ibérica un Achelense plenamente desarrollado y con rasgos propios, lo que apoya la hipótesis de una llegada temprana de influencias culturales hasta la península ibérica desde el norte de África a través del Estrecho de Gibraltar.
Además, el registro ibérico muestra una identidad tecnológica diferenciada, marcada por el uso sistemático de grandes lascas y la presencia de herramientas características como los hendedores.
Diversidad cultural
El estudio refuerza igualmente la idea de que el occidente europeo fue un espacio culturalmente diverso hace 700.000 años, donde distintos grupos de homininos desarrollaron y mantuvieron tradiciones técnicas propias, dentro del marco común del Achelense.
En la península ibérica, estas tradiciones presentan una clara afinidad con las del norte de África, mientras que en las regiones al norte de los Pirineos se observan influencias procedentes del este europeo.
Esta diversidad tecnológica habría sido clave para el éxito del poblamiento humano en Europa durante más de 600.000 años, permitiendo a los distintos grupos adaptarse a entornos variados manteniendo tradiciones culturales estables en el tiempo.
La investigación fue desarrollada por miembros del Equipo Investigador de Atapuerca, pertenecientes al Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolucio Social (IPHES), a la Universitat Rovira i Virgili, al Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (Cenieh), a la Universidad de Burgos -todos ellos, españoles- y al Centre Européen de Recherche et d'Enseignement des Géosciences de l'Environnement (Francia).EFE
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