Agencias

Un tribunal de Tailandia condena a muerte a dos hombres por el atentado de 2015 en Bangkok

Un tribunal de Tailandia condena a muerte a dos hombres por el atentado de 2015 en Bangkok

(Actualiza con comentarios de ONG y de China)

Bangkok, 11 jun (EFE).- Un tribunal de Tailandia condenó este jueves a muerte a dos hombres identificados como uigures, la minoría musulmana de la región china de Xinjiang, por el atentado de 2015 en Bangkok que dejó 20 muertos y más de 120 heridos, en un país que no lleva a cabo ejecuciones desde 2018.

Según una nota de prensa del tribunal, Mohamed Bilal y Yusuf Mieraili fueron hallados culpables de múltiples delitos, entre ellos el de homicidio premeditado, cuya pena máxima es la ejecución, por el atentado perpetrado en el templo hinduista de Erawan, en uno de los barrios comerciales de Bangkok.

Los condenados -de acuerdo con las pruebas admitidas en la corte- detonaron la bomba el 17 de agosto de 2015, causando heridas a más de 120 personas -160 si se incluyen heridos muy leves-, varios de ellos extranjeros que se encontraban cerca del recinto religioso cuando se produjo el incidente.

Aunque los acusados negaron los cargos y aseguraron que sus primeras confesiones fueron obtenidas bajo coacción y tortura, el tribunal consideró que las pruebas eran "abrumadoras y fiables", según el comunicado de la corte.

El juicio, que comenzó hace una década en un tribunal militar, se vio retrasado por aplazamientos solicitados por las partes y el caso terminó siendo traspasado a una corte civil del sur de Bangkok, entre críticas de ONG que cuestionaron el proceso.

Sunai Phasuk, asesora de Human Right Watch en Asia, dijo hoy a EFE que el tribunal y otros organismos "no han investigado las presuntas torturas y malos tratos infligidos" a los acusados tras su detención.

"Las autoridades tailandesas consideran a los uigures exiliados una amenaza para la seguridad. Ya no pueden utilizar Tailandia como refugio seguro ni como vía de escape de China hacia un tercer país seguro. Quienes se encuentran en Tailandia están sujetos a arresto y deportación a China, lo que pone sus vidas en peligro", sostuvo.

El 11 de febrero de 2016, el entonces jefe de la Policía de Tailandia, Somyot Pumpanmuang, declaró cerrado el caso, tras atribuirlo a grupos del crimen organizado en represalia por la campaña gubernamental contra el tráfico de personas.

Deportación de uigures

Una de las hipótesis barajadas en su día con respecto al atentado en el templo, popular entre turistas chinos, fue su posible vinculación con la deportación semanas antes a China de un centenar de uigures que esperaban viajar a Turquía en busca de asilo.

La deportación de 2015 desató una ola de indignación internacional. En febrero de 2025, Tailandia hizo lo mismo con otros 40 uigures tras un acuerdo con Pekín, pese a las críticas de Naciones Unidas, entre otros, por el riesgo de represalias en China.

Tailandia, que justifica las medidas por asuntos humanitarios y describe a los deportados como inmigrantes irregulares, mantiene una relación compleja con la inmigración uigur.

La minoría, emparentada con pueblos de Asia central, es un asunto delicado en las relaciones con Pekín, el mayor socio comercial de Bangkok. Numerosas ONG acusan a China de hostigar y detener a uigures en centros de reeducación en Xinjiang, donde Pekín ha acusado a grupos de actividades terroristas.

El Gobierno de China declaró este jueves su apoyo a la condena a muerte, subrayando que los crímenes son "extremadamente graves".

La última vez que Tailandia aplicó la pena de muerte fue en junio de 2018, cuando un joven de 26 años recibió la inyección letal tras haber sido condenado por robo con asesinato.

Según cifras de Amnistía Internacional, hasta marzo de 2025 el país mantenía a 344 hombres y 39 mujeres en el corredor de la muerte, la gran mayoría condenados por narcotráfico. EFE

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