Un yacimiento fósil excepcional arroja luz sobre el origen de la vida animal compleja
Redacción Ciencia, 20 may (EFE).- El descubrimiento de un yacimiento excepcional en una remota zona de Canadá ha transformado la comprensión sobre el origen de la vida animal compleja, ya que sus fósiles demuestran que el movimiento y la reproducción sexual surgieron entre 5 y 10 millones de años antes de lo estimado.
El yacimiento, situado en una zona remota de los Territorios del Noroeste de Canadá, ofrece una perspectiva sin precedentes sobre la evolución más temprana de la vida animal compleja en la Tierra, gracias a los fósiles de Ediacara (organismos de cuerpo blando que habitaron el fondo marino hace más de 500 millones de años).
El estudio, publicado este miércoles en Science Advances, ha sido liderado por investigadores del Museo Americano de Historia Natural y de Dartmouth.
"Durante 3.000 millones de años, la vida en la Tierra estuvo dominada por microbios y, de repente, aparecen estos animales marinos de aspecto extraño, lo suficientemente grandes como para ser vistos y capaces de comportamientos que hoy nos resultarían familiares", explica el autor principal del estudio, Scott Evans, del Museo Americano de Historia Natural.
Los yacimientos como este "tienen un potencial tremendo" para comprender cómo fue esta transición, subraya Evans.
Vida multicelular
Con formas que varían desde discos planos hasta frondas hojosas y óvalos estriados, los fósiles de Ediacara son la primera evidencia directa de vida animal multicelular, e incluyen grupos animales como moluscos, nematodos, Ctenóforos (falsas medusas) y cnidarios (medusas y corales).
Otras no se parecen a ningún organismo vivo actual, pero representan a los animales más antiguos que se conocen capaces de moverse en busca de alimento o de reproducirse sexualmente.
Se han encontrado fósiles de Ediacara en todo el planeta, salvo en la Antártida, pero apenas unos pocos yacimientos contienen más de 10 especies, lo que supone un número muy limitado para estudiar un periodo de la historia crítico de unos 40 millones de años.
Actualmente, los científicos clasifican la vida de Ediacara en tres grupos o 'asociaciones': la asociación de Avalon (hace 575-559 millones de años), la asociación del Mar Blanco (559-550 millones de años) y la asociación de Nama (550-538 millones de años).
Hasta ahora, los fósiles del grupo del Mar Blanco solo se habían encontrado en Europa, Asia y Australia, pero no en América del Norte, hasta ahora.
El descubrimiento representa un avance fundamental, ya que los investigadores encontraron más de cien fósiles, incluidos seis grupos nunca antes vistos en América del Norte.
Los nuevos fósiles de América del Norte
Sin embargo, la mayor sorpresa fue que se estima que algunos de estos fósiles tienen unos 567 millones de años, es decir, entre 5 y 10 millones de años más que los especímenes del Mar Blanco documentados previamente.
"Este nuevo yacimiento no solo es muy diverso, sino que también pertenece a una parte de la sucesión rocosa en la que antes carecíamos de restos fósiles", señaló el coautor del estudio Justin Strauss, profesor en Dartmouth.
Entre los hallazgos realizados por primera vez en América del Norte se encuentran fósiles de 'Dickinsonia', 'Funisia' y 'Kimberella'.
´Dickinsonia´ es un organismo plano que se desplazaba por el fondo marino, carecía de boca y absorbía bacterias y algas a través de su parte inferior.
´Funisia´ es un organismo tubular inmóvil que vivía en colonias de tamaño similar y ofrece la evidencia más antigua de reproducción sexual en el registro fósil, probablemente mediante la liberación coordinada de espermatozoides y óvulos en la columna de agua, al igual que los corales.
´Kimberella´, con un pie musculoso que se alimentaba raspando el fondo marino y que hasta ahora se había considerado un pariente temprano de los moluscos, es el fósil de bilaterado más antiguo (el grupo de animales con una parte delantera, trasera, superior e inferior diferenciadas, y con lados izquierdo y derecho simétricos, que son más del 99% de todos los animales).
´Eoandromeda´, un posible ctenóforo con ocho brazos espirales.
A partir de estos datos, los autores sugieren que estas especies antiguas prosperaron en aguas profundas y estables antes de migrar hacia las cosas.
El estudio respalda la hipótesis de que los primeros animales pudieron haberse originado en entornos marinos profundos y alejados de la costa antes de expandirse hacia aguas más someras, lo contrario de lo que suele ocurrir en la evolución animal posterior a este periodo. EFE
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