Una lavandería ambulante para ayudar a los desplazados libaneses
Noemí Jabois
Beirut, 20 may (EFE).- Varios desplazados libaneses esperan con bolsas llenas de ropa ante una furgoneta equipada con ocho lavadoras, una suerte de tintorería ambulante para ayudar a familias afectadas por la guerra con Israel y que a veces no tienen ni acceso a agua con la que lavar sus escasas prendas.
Shadia, de 15 años, está acostumbrada a lavar a mano junto a su madre la ropa de los seis miembros de la familia, que permanece acampada en un espacio abierto de Beirut, incapaz de regresar a casa debido a las bombas israelíes que siguen cayendo sobre el Líbano pese al alto el fuego.
"Me di cuenta de que habían venido porque mi tienda está aquí al lado y, cuando vi mucha gente junta, nos acercamos", comenta a EFE la adolescente, mientras espera a que los voluntarios de la organización Social Guidance Association le devuelvan sus prendas y las de sus hermanos.
Medio centenar de lavados
Es la segunda vez que Shadia se beneficia de esta lavandería solidaria y se congratula porque hoy, de nuevo, tendrá "menos trabajo" gracias a su presencia. Normalmente, explica, tienen que lavar a mano con bastante frecuencia, ya que tienen poca ropa, incluso después de haber recibido algunas donaciones.
"Cuando vinimos no teníamos mucha ropa, no nos la pudimos llevar con nosotros, pero aquí hay gente que nos dio ropa porque no podemos volver a buscar más", dice la joven.
Buena parte del más de un millón de desplazados por el conflicto continúan fuera de sus hogares pese a la tregua, unos 130.000 de ellos alojados en albergues oficiales abiertos en instituciones educativas del país y centenares más acampados a la intemperie en zonas como esta de la capital.
Esta mañana, la furgoneta de Social Guidance ya ha apoyado a entre 25 y 30 familias residentes en el descampado con al menos 40 lavados diferentes, lo que a menudo se traduce en hasta cinco horas de trabajo, explica a EFE el miembro del equipo de operaciones de la ONG, Jack Mrad.
El vehículo puede utilizar hasta 1.000 litros de agua y la mayoría de las veces se nutre con su propio generador eléctrico, aunque en determinadas ocasiones también se valen de las tomas de los desplazados si es que están alojados en edificios o tienen paneles solares.
A esta ubicación vienen una vez por semana, explica Mrad, entre el zumbido del pequeño generador eléctrico que alimenta la furgoneta.
"Cogemos la ropa de la gente, la lavamos y les damos números para poder coordinarlos", sintetiza el joven, aunque los voluntarios también tratan de escuchar a los desplazados y ofrecerles palabras de ánimo "en medio de todo lo que ha estado pasando" en el Líbano.
Una situación complicada
Según el miembro de la ONG, algunos de los afectados optan por hacer alguna incursión a sus viviendas para lavar allí "si la casa aún es segura o si aún está en pie", mientras que a otros no les queda más remedio que hacer la colada in situ cuando tienen recursos para ello.
"Tienen prendas limitadas, los días pasan sin que haya agua disponible u otras cosas. Así que también pasan los días sin que puedan lavar su ropa, lo cual les resulta difícil", destaca.
En su caso, Um Ali Qubaysi tiene que encargarse de la ropa de su hijo y su marido, además de la suya propia, lo que requiere desplazarse para conseguir agua.
"Normalmente vamos con motos y traemos agua. El que tiene coche o moto va a buscar agua para su familia y lava a mano", indica a EFE esta desplazada oriunda del sur del país y afincada en los suburbios sureños de Beirut, dos zonas atacadas con fuerza por el conflicto iniciado hace casi tres meses.
"Cuando nos desplazamos aquí no pudimos traer mucha ropa, solo lo que llevábamos puesto, por eso tengo que lavar muchas veces", agrega la mujer.
Cuando escuchó que la tintorería ambulante iba a visitarles otra vez, decidió traer a lavar sus prendas más pesadas, aliviando un poco la carga de una situación que cada vez se les hace más cuesta arriba.
"La situación está mal, no tenemos productos ni dinero para comprar. Si necesitas productos de limpieza hay prioridades, primero comida y las cosas importantes", concluye Um Ali. EFE
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