Una marea humana envuelve a León XIV en la misa en el corazón de Madrid
Madrid, 7 Jun 2026 (AFP) -
Entre cánticos y aplausos, cientos de miles de fieles desbordaron el domingo la plaza de Cibeles, en pleno corazón de Madrid, para asistir a la misa oficiada por el papa León XIV.
Desde muy temprano los ríos de personas se ven a kilómetros de distancia de Cibeles, el emblemático punto de encuentro de los aficionados del Real Madrid para celebrar las victorias del club, avanzando lentamente hacia el objetivo.
Familias, grupos que llevan mochilas con sus esterillas de acampada enrolladas, amigos, todos convergen hacia el centro neurálgico de Madrid con una emoción palpable.
"Queremos participar en la misa familiar", dice a la AFP Laura Peralta, una orientadora escolar de 46 años que vino desde Pozoblanco, cerca de la ciudad andaluza de Córdoba (sur), junto con unos 27 miembros más de su congregación, para ver al pontífice, que el sábado comenzó una visita de siete días a España.
Es el cuarto papa que Laura va a tener oportunidad de presenciar, después de Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco.
"Mucha emoción, alegría, fe y amor", describe sus sentimientos la mujer, que dice compartir el mensaje de León XIV, que el sábado llamó a poner fin a las "narrativas divisivas y polarizantes" y ha colocado en el centro de su visita la acogida de migrantes.
"Son una buena enseñanza, creamos o no en él. Son enseñanzas humanitarias", estima Laura.
- "Una fiesta para familias" -
Todavía no son las 8am, pero los tambores y las guitarras de las congregaciones llegadas de todo el país animan la ciudad.
Es el "primer encuentro con el papa León de España. Es una fiesta para familias, una fuente de alegría, de esperanza", explica Teresa Valdecantos, que trabaja en recursos humanos.
Considera que el papa es "espectacular, con los jóvenes en particular", lo que a su juicio quedó patente en la vigilia la noche del sábado que reunió a medio millón de personas, en su mayoría de corta edad, en los alrededores del estadio Santiago Bernabéu del Real Madrid.
Esta mujer de unos cincuenta años va con muletas, pero dice que se trajo una "buena silla" para poder descansar las piernas
A medida que se aproxima al perímetro de seguridad, las cosas se complican.
Las autoridades han puesto en marcha un amplio dispositivo para la misa, que según los organizadores ha congregado a 1,2 millones de personas, después de la cual León XIV liderará la procesión del Corpus Christi.
Madrid ha apostado a lo grande y más de 30.000 claveles, en su mayoría amarillos y blancos, los colores de la bandera del Vaticano, adornan el recorrido.
- "¡Queremos ver al papa!" -
"¡Queremos ver al papa, queremos ver al papa!", corea insistentemente el público apretujado en las callejuelas adyacentes a Cibeles, blandiendo teléfonos móviles y hojas con los códigos QR de acceso a la zona.
Pero los fieles permanecen bloqueados por los controles policiales.
Con un megáfono, un sacerdote reclama información a las fuerzas de seguridad y otros gritan: "Abrid ya, que el público se va".
Vine "a encontrarme con Jesucristo a través de la palabra del papa", declara, con los ojos brillando de fervor, Marta Pérez, una policía de 30 años.
"Él viene a hacer el bien con todo el amor", responde cuando se le pregunta por las posiciones antibelicistas del papa y a favor de los migrantes.
"Hay que tener como centro el tratar con amor al otro", dice a su lado María Férez, de 33 años.
Ante tanta afluencia, se alegra de ver que "la Iglesia está viva".
A la misa asisten el rey Felipe VI y la reina Letizia, quienes dieron la bienvenida a León XIV la víspera en el Palacio Real de Madrid.
De repente, estalla un clamor: el papamóvil acaba de pasar y los edificios que delimitan la calle vibran con los gritos de alegría y los aplausos.
El papa tiene previsto otras ceremonias masivas durante su visita que lo llevará de Madrid a Barcelona y a las islas Canarias, en un país que es bastión histórico del catolicismo en Europa pero donde la práctica religiosa ha ido perdiendo fuerza en las últimas décadas.
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