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Zverev, la consagración de la regularidad

Zverev, la consagración de la regularidad

Luis Miguel Pascual

París, 7 jun (EFE).- Desde hace años, el nombre de Alexander Zverev figura en las rondas finales de los torneos más importantes. El alemán se ha labrado un palmarés brillante, en el que faltaba un Grand Slam que consiguió ahora en Roland Garros, que consagró la regularidad del tenista.

Por su personalidad y por su historia, 'Shasha' no figura entre los jugadores más queridos por los aficionados. Su temperamento le ha jugado malas pasadas y las acusaciones de violencia machista le han acompañado en los últimos años, creando una reputación poco atractiva.

Dos exnovias le acusaron de violencia y una de ellas le llevó incluso a los tribunales, un proceso que el tenista detuvo con un acuerdo económico con la denunciante que no sirvió para lavar su imagen.

Su comportamiento no siempre ejemplar en la pista han dejado también algunas imágenes que no contribuyen a redorar su reputación, como las quejas continuas a los árbitros o los raquetazos que, como en 2022 en Acapulco, han dejado algunos de los momentos más tensos del tenis.

Todo ello en contraste con su talento y con sus condiciones físicas excepcionales para la práctica del tenis, que le han convertido en uno de los jugadores con mejor palmarés, aunque hasta ahora siempre lastrado por la falta de un 'grande'.

Zverev cuenta con un oro olímpico (2021), dos Masters (2018 y 2021), siete Masters 1.000 y ahora un Roland Garros, en total 25 torneos. Pero sobre todo destaca por su regularidad, once semifinales en Grand Slam.

Su ascenso fulgurante desde los 14 años, cuando se dejó ya ver en algún torneo profesional, educado por su padre, refugiado soviético en Alemania seis años antes del nacimiento de Shasha, Zverev mostró pronto sus dotes extraordinarias, un revés excepcional y un servicio temible en el circuito.

Con 18 años integró el top-100, al año siguiente el top-50 y con 20 estaba en el top-10.

Pero poco a poco el de Hamburgo fue quedando lastrado por su incapacidad de triunfar en las grandes citas. Designado como el más idóneo para destronar a la generación de Roger Federer, Rafa Nadal y Novak Djokovic, la persistencia de estos amenazaron con frustrar sus ambiciones.

Cuando empezaron a declinar, Zverev se encontró atenazado por la emergencia de otro ciclo, el encabezado por Jannik Sinner y Carlos Alcaraz, lo que parecía convertir a su camada y a él mismo en una generación maldita.

Dejó escapar la final de Abierto de Estados Unidos de 2020 frente al austriaco Dominic Thiem, cuando llegó a estar dos sets arriba. En Roland Garros en 2024 también estuvo a un set de apuntarse la final contra Alcaraz, pero no fue capaz de rematar y el año pasado en la final del Abierto de Australia apenas pudo crear problemas a Sinner.

Con frecuencia se ha citado que su incapacidad para triunfar en las grandes ocasiones responde a un bloqueo mental, pero Zverev reveló en 2022 que también tenía que ver con una diabetes que le diagnosticaron de niño y que le obliga a inyectase insulina en los partidos más largos.

Zverev, que parecía destinado a ser un 'enfant terrible' del tenis, amenazó también con labrarse una reputación de perdedor. Su victoria en Roland Garros con 29 años puede desbloquear su mente y convertirle en un tenista que a su regularidad sempiterna sume la capacidad de ganar grandes torneos. EFE

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