Diésel: “Ya no se puede cubrir la diferencia entre el precio internacional y el del mercado interno”, advierte analista
Según el análisis, no existen recursos para continuar con la dinámica actual, por lo que una alternativa es liberar los precios para todos, pero con políticas sociales enfocadas en los sectores más pobres
Bolivia no puede sostener por más tiempo la diferencia entre el precio internacional del diésel y el que se mantiene en el mercado interno, advirtió Raúl Velásquez, analista de la Fundación Jubileo, en un contexto en el que existe rechazo al decreto 5676 que establece un precio diferenciado a los grandes consumidores.
A su criterio, el país carece de recursos para continuar financiando ese esquema, mientras el desabastecimiento y las largas filas evidencian que la problemática sigue sin una solución de fondo.
“El país no puede seguir cubriendo la diferencia entre el precio internacional y el precio del mercado interno. No tenemos plata para hacer eso. La sugerencia del FMI, o de cualquiera, en realidad, debería ir en el sentido de liberar los precios para todos, acompañado de políticas sociales bien focalizadas para la gente más pobre”, expresó Velásquez en entrevista con UNITEL.
El problema parte de una realidad que, según Velásquez, no puede ser ignorada al discutir el precio de los combustibles: Bolivia se convirtió en un país importador de hidrocarburos y actualmente compra en el exterior el 95% del diésel que consume.
Al venderlo internamente por debajo de su costo internacional, el Estado asume “una carga fiscal gigante, insostenible en el tiempo”.
Para la Fundación Jubileo, el decreto 5676 tampoco resuelve la crisis energética, aunque Velásquez considera que la medida aborda el problema de manera parcial, pero puede generar condiciones para la aparición de mercados negros, con consecuencias sobre el abastecimiento de combustibles.
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Frente a ese escenario, planteó que el país debe sincerar los precios y dejar de asumir con recursos públicos una brecha que se amplió con el tiempo, es decir, su propuesta apunta a liberar el precio del diésel para todos los consumidores, pero acompañar esa decisión con políticas sociales dirigidas específicamente a los sectores de menores ingresos.
Velásquez recordó que años atrás existía la posibilidad de realizar un ajuste gradual, incrementando los precios de manera progresiva; sin embargo, ese margen se perdió porque la diferencia acumulada durante una década creció hasta convertirse en un problema mucho más difícil de resolver.